https://doi.org/10.19053/uptc.01227238.19289
Artículo de investigación
Coro de la Casa de la
Cultura Ecuatoriana. Setenta años de música desde Ecuador para el mundo
Choir of the Ecuadorian House of Culture. Seventy Years of
Music from Ecuador to the World
Coral da Casa de la
Cultura Ecuatoriana. Setenta anos de música do Equador
para o mundo
Marcia Ximena Vasco Garzón[1]
https://orcid.org/0000-0002-7390-4903
Ecuador, Quito
Resumen:
Objetivo: el presente artículo busca dar a conocer y celebrar la
trayectoria del Coro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, una de las
agrupaciones musicales más emblemáticas del país.
Originalidad/Aporte:
este trabajo aporta a la
reconstrucción histórica del Coro desde sus inicios hasta la actualidad, a
través de la presentación de datos inéditos y poco documentados previamente.
Método/Estrategias
de recolección de información: la
metodología empleada es la investigación histórico-musical, con recopilación de
fuentes diversas que permiten establecer un recorrido organizado con datos
inéditos sobre el tema de investigación. Se recurrió a fuentes bibliográficas,
archivos institucionales y entrevistas a directores e integrantes del Coro.
Aunque el levantamiento completo resulta complejo por la antigüedad del Coro y
la falta de registros cronológicos continuos, se logró organizar un recorrido
significativo a partir de la información disponible.
Conclusión:
el artículo evidencia la
importancia histórica y cultural del Coro de la Casa de la Cultura, que celebra
70 años de existencia. Su permanencia es fruto de la tenacidad de sus miembros
y directores. Se subraya la necesidad urgente de apoyo por parte del sector
público y privado para garantizar su sostenibilidad y preservar su legado como
patrimonio vivo de la música coral ecuatoriana. Asimismo, el desarrollo y
sostenibilidad del Coro deben responder a políticas públicas estables y
estructurales sin depender de la voluntad o intereses de los gobiernos de
turno.
Palabras
clave: Casa de la Cultura
Ecuatoriana; Coro de la Casa de la Cultura; coros ecuatorianos; Oscar Vargas; música
coral ecuatoriana.
Abstract
Objective: This article seeks to publicize and celebrate the history of the
Ecuadorian House of Culture Choir, one of the country’s most emblematic musical
groups.
Originality / Contribution: This work contributes to the
historical reconstruction of the choir from its beginnings to the present day,
presenting previously unpublished and poorly documented data.
Method / Information Collection Strategies: The methodology employed is
historical-musical research, with a compilation of diverse sources that allow
for an organized overview of previously unpublished data on the research topic.
Bibliographic sources, institutional archives, and interviews with choir
directors and members were used. Although the complete survey is complex due to
the age of the choir and the lack of continuous chronological records, a
meaningful overview was organized based on the available information.
Conclusion: This article highlights the historical and cultural importance of the
Casa de la Cultura Choir, which is celebrating 70 years of existence. Its
continued presence is the result of the tenacity of its members and directors.
It underscores the urgent need for support from the public and private sectors
to ensure its sustainability and preserve its legacy as a living heritage of
Ecuadorian choral music. Furthermore, the choir’s development and
sustainability must respond to stable and structural public policies without
depending on the will or interests of the current governments.
Keywords: Ecuadorian House of Culture; House of Culture Choir; Ecuadorian choirs;
Oscar Vargas; Ecuadorian choral music.
Resumo
Objetivo: Este artigo tem como objetivo divulgar
e celebrar a trajetória do Coral da Casa de la Cultura Ecuatoriana,
um dos grupos musicais mais emblemáticos do país.
Originalidade
/ Contribuição: Este
trabalho contribui para a reconstrução histórica do coral desde seus primórdios
até os dias atuais, apresentando dados inéditos e pouco documentados.
Método
/ Estratégias para coleta de dados: A metodologia empregada é a pesquisa histórico-musical,
com a compilação de diversas fontes que nos permitem estabelecer um roteiro
organizado com dados inéditos sobre o tema da pesquisa. Foram utilizadas fontes
bibliográficas, arquivos institucionais e entrevistas com diretores e membros
do coral. Embora o levantamento completo seja complexo devido à idade do coral
e à falta de registros cronológicos contínuos, foi possível organizar um
percurso significativo com base nas informações disponíveis.
Conclusão: O artigo mostra a importância
histórica e cultural do Coral da Casa de la Cultura, que está comemorando 70
anos de existência. Sua permanência é resultado da tenacidade de seus membros e
diretores. Ele destaca a necessidade urgente de apoio dos setores público e privado para garantir sua sustentabilidade e preservar seu
legado como um patrimônio vivo da música coral equatoriana. Da mesma forma, o
desenvolvimento e a sustentabilidade do coral devem responder a políticas
públicas estáveis e estruturais, sem depender da vontade ou dos interesses dos
governos no poder.
Palavras
chave: Casa de
la Cultura Ecuatoriana; Coro da Casa de la Cultura;
coros equatorianos; Oscar Vargas; música coral equatoriana.
Historia del artículo:
Recibido: 15/01/2025
Evaluado: 18/02/2025
Aprobado: 01/04/2025
Publicado: 12/05/2025
Introducción
En Ecuador, la tradición
coral se remonta a tiempos de la colonia y estuvo articulada directamente con
la Iglesia católica. En Quito, el franciscano Fray Jodoco
Ricke forjó a los primeros cantantes de coro,
“indispensables para los servicios religiosos en el convento de San Francisco.
Se sabe que muchos cantantes de primera calidad se formaron en la primera
escuela de música, el Colegio de San Andrés”[2]. A medida
que se fueron estableciendo los otros conventos, el número de instrumentistas y
cantantes para las iglesias del país se incrementaron. A decir del músico e
investigador Juan Agustín Guerrero, cada maestro de coro se proveía de la mejor
música vocal e instrumental del exterior, de tal manera que las fiestas
solemnes eran ansiosamente esperadas por el público capitalino. Los templos
servían de escenarios para las presentaciones musicales más elaboradas[3].
A inicios del siglo XX, los
coros religiosos mantenían su importancia y vigencia, como es el caso del Coro
Franciscano, muy importante para Quito, hasta después de los años 50. En las
primeras décadas del siglo XX, el Conservatorio Nacional de Música organiza un
conjunto coral y una orquesta dirigidos por el notable músico Sixto María Durán
(1875-1947) y después a cargo de Juan Pablo Muñoz Sanz (1898-1964), no menos
reconocido. En 1916, el bajo Luis Carlos Carrillo fundó en la capital el
“Orfeón Quito”, agrupación coral que sobrevivió hasta 1924[4].
En los primeros años de la
década de los 30, Angelo Negri
organizó una orquesta sinfónica y una escuela coral en Guayaquil, que más tarde
formaron la Asociación Musical Angelo Negri, con las que, con mucho esfuerzo, se montaron seis
óperas. En los años 50, dos músicos, Corsino Durán (1911-1875) en Quito y Jorge
Raiki (1921-?) en Guayaquil, se encargarían de
promover, desde los conservatorios de sus respectivas ciudades, importantes
actividades corales[5].
Entre los coros de mayor
desempeño en Ecuador se pueden destacar el Coro de la Casa de la Cultura
Ecuatoriana (Coro CCE) fundado por Oscar Vargas
Romero, Coro Universidad Central de Quito fundado por Gerardo Guevara, Coro de
la Universidad de Guayaquil, Coro Pichincha del Consejo Provincial, Coro Mixto
Ciudad de Quito, Coro Nueva Generación, Coro ESPE. Adicionalmente, algunos
fueron creados en sectores institucionales, bancarios y universitarios, como el
Coro Polifónico del IESS, Coro del Banco Nacional de Fomento, Coro Vozandes, Coro PUCE, Coro de la
Contraloría General del Estado (que estuvo dirigido por Claudio Aizaga), Coro de la Cooperativa de Ahorro y Crédito San
Francisco, Coro Scala, Coro Santa Catalina (Cuenca), Coro Albada, Coral
Amistad, Coro El Heraldo (Ambato), Coral Santa María[6], en fin,
una cantidad importante de agrupaciones corales, algunas de ellas que han ido
desapareciendo con el tiempo y muchas nuevas que aparecen con la creación de
instituciones de educación musical, conservatorios y academias.
Esta publicación se centrará
en la vida institucional del Coro CCE que cumple 70
años promoviendo la música coral del Ecuador y del mundo.
Desarrollo
Coro de la Casa de la
Cultura Ecuatoriana
La fundación de la Casa de
la Cultura Ecuatoriana se basó en dos ideas que obedecían a la realidad
cultural y geopolítica del país de los años 40. Estas premisas fueron
sustentadas por Benjamín Carrión en sus primeras “Cartas al Ecuador” y
mantenidas por él en el transcurso de los años. La primera, “lograr que sea por
la cultura que los ecuatorianos recobren su autoestima, mellada por la
mutilación territorial producida a raíz de la suscripción del Protocolo de Río
de Janeiro en 1942” de donde surgió la simbólica frase “Volver a tener patria”.
La segunda, “inspirada en la necesidad de hacer fuerte al país por su cultura
ya que no podía serlo en los ámbitos de la economía, lo militar y menos en los
de la diplomacia”[7].
El nacimiento de la Casa de
la Cultura Ecuatoriana estuvo marcado por dos hechos: el decreto fundacional
suscrito por el entonces presidente de la República José María Velasco Ibarra,
quien asumió el cargo a raíz de la revolución del 28 de mayo de 1944, y la
subrogación a favor de la nueva entidad de los derechos y obligaciones del
Instituto Cultural Ecuatoriano que se extinguió por disposición del propio
decreto. Esta propuesta nace de Benjamín Carrión, apoyado por el ministro de
Educación Pública de ese entonces, Alfredo Vera. El financiamiento de las
actividades de la institución en sus inicios provino de los recursos del
Instituto Cultural Ecuatoriano a través del Decreto Ejecutivo n.° 18 del 24 de agosto de 1944, mediante
el cual el presidente Velasco Ibarra nombra a 15 de los 21 miembros titulares
de la institución[8].
El 28 de agosto, casi inmediatamente, “los miembros titulares se instalaron en
sesión inaugural en el despacho del ministro de Educación Pública y bajo su
presidencia. La primera tarea, completar el número de miembros titulares”[9].
Fuente: (CCE, 2019), 5.

Figura 1. Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE).
“Acta de la Primera Sesión para la creación de la Casa de la Cultura
Ecuatoriana”.
Fuente: (CCE, 2019), 3.

Figura 2. Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE).
“Acta de la Primera Sesión para la creación de la Casa de la Cultura
Ecuatoriana”.
Nota: sesión
inaugural de la Casa de la Cultura en el despacho del ministro de Educación
Pública. De izquierda a derecha, sentados: Alfredo Pérez Guerrero, Benjamín
Carrión, Jacinto Jijón y Caamaño, Alfredo Vera, Pío Jaramillo Alvarado, Aurelio
Espinosa Pólit, Antonio J. Quevedo; de pie: Juan
Morales y Eloy, Jorge Escudero, Segundo Luis Moreno, Abel Romeo Castillo,
Leopoldo Benites Vinueza, Jorge Bolívar Flor, Eduardo Kingman
y Othón Castillo. Quito, 28 de agosto de 1944.
La Casa de la Cultura Ecuatoriana se
creó para la activación de sus dos razones de ser y de actuar en sus años
iniciales: por un lado, “la amplia tarea de difusión cultural sostenida”, que
iba desde la “organización de eventos hasta el apoyo a escritores, artistas y
científicos, aspecto que le permitía adentrarse en el imaginario de la
población”. Por otro lado, “el trabajo de las secciones académicas que, al
contar con lo más selecto de la intelectualidad de la época, le concedía ese
sólido y necesario prestigio institucional para afrontar los vaivenes propios
de la vida de una entidad cultural de carácter público (…)”[10].
Según el artículo 24 de la Ley Orgánica
de Cultura, la Casa de la Cultura Ecuatoriana pertenece al Sistema Nacional de
Cultura que “comprende el conjunto coordinado y correlacionado de normas,
políticas, instrumentos, procesos, instituciones, entidades, organizaciones,
colectivos e individuos que participan en actividades culturales, creativas,
artísticas y patrimoniales para fortalecer la identidad nacional (…)”. Recibe
fondos públicos y pertenece al Subsistema de la Memoria Social y el Patrimonio
Cultural junto al Instituto Nacional de Patrimonio Cultural y a los museos,
archivos, bibliotecas, hemerotecas, cinematecas, mediatecas, repositorios,
centros culturales y entidades de patrimonio y memoria social que reciban
dichos fondos[11].
La rectoría del Sistema Nacional de Cultura le corresponde al Ministerio de
Cultura y Patrimonio.
La Casa de la Cultura Ecuatoriana, que
recibió el nombre de su fundador, Benjamín Carrión, es una entidad autónoma con
“gestión desconcentrada, administrativa y financiera”. Tiene su sede nacional
en la ciudad de Quito y cuenta con un núcleo en cada provincia del Ecuador.
Puede tener sedes cantonales y núcleos en el exterior de acuerdo con su
estatuto[12].
El primer coro, organizado por Oscar Vargas Romero, nació y se desarrolló en la
sede principal de Quito y su creación tuvo como objetivo el cumplimiento de la
primera razón de ser de la institución, la difusión cultural.
Directores del Coro de
la Casa de la Cultura
En el presente artículo se
abordan dos preguntas de investigación fundamentales: ¿cuál ha sido el
recorrido histórico del Coro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana? y ¿qué
aportes ha realizado para el enriquecimiento de la cultura en el Ecuador? Para
dar respuesta a estas interrogantes, se analiza el trabajo realizado por sus
distintos directores a lo largo del tiempo, así como la producción artística y
musical generada en cada etapa. En este marco, se presenta una revisión
biográfica y un estudio del desarrollo de las actividades del Coro en cada
período, con el fin de valorar su impacto y legado en la escena cultural
nacional.
Oscar Vargas Romero:
director desde 1954 hasta 1962
Fuente: Marcia Vasco, 2024.

Figura 3. Fotografía de Óscar Vargas Romero en Sala de Ensayos del
Coro de la CCE.
Oscar Vargas Romero nació en
Zacapa, Guatemala, el 24 de noviembre de 1907. Entre 1917 y 1926 estudió música
en el Conservatorio Nacional de su país y luego se trasladó a España. A través de una beca concedida por el gobierno
español, estudia en el Real Conservatorio de Madrid, donde se graduó como
pianista y director coral. Regresa a Guatemala y se radica allí desde 1937
hasta 1953[13].
Fue catedrático en el área de piano en el Conservatorio de Guatemala y propuso
la creación del Coro del Conservatorio, ad honorem. Así, organizó el “Coro
del Conservatorio Nacional de Guatemala”, que fue su primera agrupación coral.
Poco tiempo después fundó el “Coro Guatemala”, con el que recorrió diferentes
cabeceras departamentales del país. Esa fue su primera actividad cultural de
carácter popular pensando en “luchar por levantar el nivel artístico del pueblo
guatemalteco”. Así que decidió abandonar el piano para dedicarse a la actividad
coral, hacer arreglos y composiciones para el efecto[14].
Vargas Romero fue muy activo
dentro de la política de su país, transformó la “Asociación Nacional de
Maestros” en el “Sindicato de Trabajadores de la Educación de Guatemala (STEG)” junto a un grupo de maestros[15]. Promovió
y respaldó la candidatura de Juan José Arévalo Bermejo y la creación del
partido político que trabajaría con él durante todo su mandato para
posteriormente planificar la creación del “Departamento de Educación Estética
[DEE], adscrito al Ministerio de Educación Pública [MINEDUC], con sus Secciones
de Música, Artes Plásticas, Danza y Teatro”. Desde allí, según sus palabras,
“empezaría a trabajar en la transformación de la educación artística en las
escuelas y colegios, lo que era para mí el meollo, el centro de la primera
actividad”. Una vez aprobado por parte del Ministerio el plan propuesto por
Vargas, el 30 de abril de 1945 ocupó el cargo de director-fundador del
Departamento, dejó de trabajar como profesor en el Conservatorio Nacional y
dentro de sus primeras actividades estuvo la creación de una Sección de
Educación Musical Escolar, anexa al Conservatorio Nacional, para preparar
pedagógicamente, por primera vez en Guatemala, a los maestros de música de
escuelas y colegios[16].
Participó en diversas e importantes actividades culturales; sin embargo, por
sucesos de carácter político y tras la instauración de la Junta Militar, el
embajador del Ecuador, Abel Romeo Castillo y Castillo, quien había sido su
amigo cercano en España, lo llevó junto a su primera esposa, María Isabel
Foronda Prado, a la Embajada ecuatoriana para evitar que fuera apresado. El
presidente del Ecuador, José María Velasco Ibarra, puso a disposición un avión
de la Fuerza Aérea Ecuatoriana para el traslado de los asilados a Ecuador,
entre ellos, la pareja con sus ocho hijos[17].
El 14 de noviembre de 1954
“firmé en la CCE, mi primer contrato luego que el Dr.
Benjamín Carrión logró la aprobación de la junta directiva para eso, y en ese
momento decidieron aclarar que el contrato aprobado sería a prueba”[18].
Estas son las palabras de Oscar Vargas en el libro titulado Oscar Vargas
Romero. Un Añejo Exilio entre el compás, Dios y el diablo. Documento
extenso que relata su vida y obra, cuyo autor es su hijo Jacobo Vargas-Foronda.
“Seguramente, no tenían
ninguna fe en que un coro organizado en Quito, en donde jamás se había formado
un coro polifónico fuera a tener aceptación y duración”. Tras una convocatoria
pública a aficionados al canto, que con o sin conocimientos musicales desearan
participar de un coro, se presentaron más de 150 aspirantes, se procedió a la
prueba de sus aptitudes musicales y vocales, y se seleccionaron 48 cantantes
dentro de las cuatro voces clásicas. El 15 de noviembre de 1954 se convoca al
primer ensayo. Esta fecha coincide con la que históricamente el Coro celebra su
fundación. En palabras de Vargas Romero, “Para mí, aquel día (…), el Coro de la
Casa de la Cultura Ecuatoriana había nacido”[19], a pesar
de que su debut fue en junio de 1955 en un concierto en el Teatro Sucre de
Quito.
Fuente: Diario
El Comercio, 28 de octubre de 1954.

Figura 4. Fernando
Mosquera, “Primera convocatoria para conformar el Coro de la Casa de la
Cultura.
Fuente: Diario
El Comercio, 9 de noviembre de 1954.

Figura 5. Fernando
Mosquera, “Convocatoria para la clasificación de voces.
Fuente: Diario El Comercio, 24 de junio de 1955.

Figura 6. Fernando Mosquera, “Primeros conciertos del Coro de la Casa
de la Cultura.
Fuente: Diario El Comercio, 25 de junio de 1955.

Figura 7. Fernando
Mosquera, “Primera radiodifusión del concierto del Coro de la CCE”.
Vargas Romero dirigió el
Coro durante ocho años aproximadamente, tiempo en el que se presentó en
innumerables conciertos en varias provincias y poblaciones del Ecuador. Entre
sus arreglos están versiones corales de música ecuatoriana y entre los más representativos
se encuentran: “Sombras”, “Romance de mi destino”, “Pasional”, “Pobre Corazón”,
“Vasija de barro”, “Como si fuera un niño”, entre otras.
Fuente: Jacobo Vargas Diablo, 2019, 145.

Figura 8. Miembros Fundadores del Coro-CCE,
tomada en algún momento a finales de 1954. Al centro su director-fundador,
Oscar Vargas Romero.
En sus inicios, el
entusiasmo y entrega de los cantantes era ad honorem, no recibían
salario, aunque se hicieron las gestiones entre Vargas Romero y el presidente
de la CCE para que la institución pagara un
transporte que los recogía desde ciertos puntos de la ciudad, para después de
los ensayos regresarlos a sus domicilios[20]. En
entrevista al actual director del Coro, Fernando Mosquera, del que se hablará
posteriormente, este servicio funcionó hasta el 2007. El transporte de la CCE se utiliza para la movilización de algunos funcionarios
y continuó únicamente para ese sector y ya no para los miembros del Coro[21].
Con Vargas Romero también se
gestionó dar un estipendio simbólico (200 sucres) a los miembros del Coro con
una partida especial de la Casa de la Cultura. Esto suponía un gran esfuerzo
para el presupuesto de la Casa, sin embargo, para cada miembro la cantidad era
bastante pequeña. Para salidas internacionales, la CCE
y el Gobierno nacional otorgaban viáticos teniendo en cuenta que los gastos
eran mayores. Los uniformes también fueron proporcionados por la institución.
El primero fue un diseño del pintor ecuatoriano Bolívar Mena. Posteriormente,
se mandaron a hacer con bordados de Cuenca, con traje largo para las damas,
uniforme con el que el Coro viajó a Perú. “Con ese uniforme viajamos a Lima y
recuerdo que cuando se levantó el telón y vieron aquel coro con aquel bellísimo
uniforme estallaron en un verdadero aplauso”. Y el tercero, ya con el prestigio
que había alcanzado el Coro, “fue el más bello y elegante”. Todos estos
uniformes fueron pagados por la CCE[22].
Desde el año 2012, la Casa ya no provee de uniformes a los miembros del Coro y
estos son financiados por sus integrantes[23].
Según Fernando Mosquera, el
estipendio para los cantantes antes mencionado subió a veinte dólares
aproximadamente en el año 2004, ya con la nueva moneda adoptada por el Ecuador,
y posteriormente a treinta. Cuando en el año 2007 se eliminó el servicio de transporte,
se subió a sesenta. Desde hace tres años, este estipendio se eliminó totalmente[24].
Al inicio de la agrupación
coral, se organizó una junta directiva integrada por el presidente, un
secretario, un tesorero y un vocal, con quienes se redactó un reglamento
interno. Esta directiva funcionó durante mucho tiempo y en los archivos de la CCE reposan actas de las sesiones firmadas por sus
miembros. A partir de la dirección del maestro Jorge Jaramillo Gálvez, esta
directiva se eliminó y se comenzó a trabajar en comisiones con tareas
específicas. Actualmente existen las siguientes de acuerdo con cada evento y
dependiendo de las necesidades de cada uno: marketing, comunicación interna,
comunicación externa, tesorería, adquisición de uniformes y logística, con sus
respectivos coordinadores[25].
El reglamento interno del
Coro fue redactado desde la primera junta directiva; sin embargo, la CCE tiene sus procesos conforme a su estructura y a la ley.
Los presidentes de los núcleos hacen una reunión donde se elige el presidente
nacional y todos conforman la junta plenaria. Cuando se presenta un reglamento,
este debe pasar por esta junta para su aprobación. El maestro Jorge Jaramillo
lo puso a consideración de la junta plenaria y trató de que este reglamento
fuera aprobado sin que lo admitieran como punto de orden del día. Por lo tanto,
nunca se ha validado la existencia del reglamento ni del Coro como parte de la
Casa de la Cultura Ecuatoriana[26].
Objetivos del Coro de
la Casa de la Cultura
Los objetivos del Coro CCE constan en el documento del Reglamento que no ha sido
aprobado hasta el momento y son los siguientes:
Promocionar y difundir la música nacional,
latinoamericana y universal a través del canto coral en sus más diversas
manifestaciones, estilos, épocas y autores a todos los sectores de la población
ecuatoriana.
Organizar y participar en temporadas de conciertos
didácticos, encuentros corales, festivales corales nacionales e
internacionales, programas en entidades públicas o privadas, recorriendo todo
el país para aportar al enriquecimiento cultural - musical de la sociedad.
Impartir conocimientos en técnica vocal, lectura musical
y repertorio coral a las nuevas generaciones de integrantes entre los que están
estudiantes de música, educadores musicales, trabajadores y profesionales en
diversas áreas que, por su inclinación al canto, forman parte del Coro.
Ser “Pionero de la Actividad Coral en el Ecuador” en el
ámbito de las instituciones públicas.
Algo que Vargas lamenta es
no haber logrado dejar registros sonoros suficientes para la historia del Coro-CCE. Hubo una primera grabación de apenas mil discos, que,
a decir de él, “fue de muy mala calidad y pésimo material en unos discos muy
gruesos”. Esa grabación pasó casi desapercibida. Por eso, Benjamín Carrión
decidió realizar una segunda grabación y al poco tiempo la hicieron en un
estudio profesional y fue el primer disco que se grabó con 12 canciones corales
del que se hicieron dos reediciones más. Posteriormente se hizo una tercera
grabación, un álbum de dos discos con 24 canciones con música coral polifónica
del siglo XVI, música clásica, canciones internacionales y, naturalmente,
canciones ecuatorianas[27].

Figura 9. Leonel Palacios, “Fotografía de la portada y disco del Coro CCE dirigido por Óscar Vargas Romero”, 2024.

Figura 10. Leonel Palacios “Fotografía de la contraportada del disco LP
Coro CCE dirigido por Oscar Vargas Romero. 2024.

Figura 11. Leonel Palacios. “Fotografía del folleto interno del disco
LP Coro CCE dirigido por Oscar Vargas Romero”, 2024.
Este disco incluye obras de
la música coral universal de Thomas Merley, Orlando
di Lasso, Tomás L. de Victoria, Claudio Monteverdi, Jean Sibelius, así como
arreglos corales de Oscar Vargas Romero, piezas de autores ecuatorianos y
latinoamericanos como Gerardo Guevara, Carlos Brito, Gonzalo Vera Santos,
Benítez y Valencia, César Baquero, Carlos Bonilla, Enrique Espín Yépez,
Rudecindo Inga Vélez, Francisco Paredes Herrera e incluye la obra en quichua, Apamuy Shungo.
En 1960, Vargas Romero viaja
a su país natal, Guatemala, con intenciones de quedarse, no sin dejar asegurado
su puesto en la CCE, por si su permanencia no fuese
posible. “Tenía que dejar todo planificado para poder regresar al Ecuador en
caso de que no pudiera quedarme por razones políticas y, en caso contrario,
volver para presentar mi renuncia definitiva. Por eso lo anuncié como un viaje
de vacaciones”[28].
Con su licencia laboral, se quedó de manera interina el músico Claudio Aizaga por alrededor de seis meses.
Claudio Adonías Aizaga Yerovi: director
interino en 1960
Fuente: Pablo Guerrero, Enciclopedia de la música del Ecuador, Conmúsica, 2001, 97.

Figura 12. Fotografía de Claudio Aizaga.
Nació en Quito el 7 de
agosto de 1926. Compositor, director y pianista. Se formó en el Conservatorio
Nacional de Música de Quito. Obtuvo premios en composición y se presentó como
solista con la Orquesta Sinfónica Nacional con obras de su autoría. Una de sus
principales actividades fue la dirección coral, dirigió interinamente el Coro CCE (Quito)
y creó los siguientes: Coro CCE-Ambato,
Colegio 24 de Mayo, Obreros de la Fábrica La Internacional, IETEL,
de la Policía, del IESS, del Banco del Pichincha, entre otros. Grabó el disco
“Obras de José Ignacio Canelos y Claudio Aizaga
Yerovi” para el sello ARS-Span donde incluyó varias
de sus obras, y de Segundo Luis Moreno con unas adaptaciones instrumentales de
su autoría. Entre sus composiciones hay obras sinfónicas, misas, obras para
piano, ballets, suites para orquesta, conciertos para piano y orquesta,
entre muchas otras con estilo nacionalista[29].
A su regreso, Vargas Romero
continuó dirigiendo el Coro de la CCE de 1960 a 1962.
“Mi salida de Guatemala en 1960 en las condiciones que he relatado, más los
acontecimientos políticos que sucedieron en Guatemala en los siguientes años,
me presagiaron la irreversibilidad de mi exilio”, relata en sus memorias[30].
En esa época, le llega una invitación, a través de Benjamín Carrión, para
participar en una delegación ecuatoriana en una visita a Cuba. Viajan alrededor
de sesenta personas, entre “intelectuales, escritores, poetas, hasta obreros
sindicalistas”. En La Habana recibe del presidente del Consejo Nacional de
Cultura de Cuba (CNC) una invitación a quedarse y
asumir el cargo de director del Departamento de Dirección Coral de la Escuela
Nacional de Arte (DDC-ENA), sección música. En el
trabajo estaba incluida la organización de un coro infantil y un coro juvenil.
Teniendo su contrato con la CCE todavía vigente,
viaja a Ecuador a terminarlo y regresa a Cuba, donde conoce a su segunda
esposa, la pianista Silvia Estrella Arrondo Rubí[31], dato que
será importante para relatar acontecimientos posteriores.
Durante su estadía en Cuba,
lo reemplaza el músico Carlos Bonilla Chávez, quien tomará la posta en la
dirección del Coro.
Carlos Bonilla Chávez,
director de 1963 a 1968
Fuente: Marcia Vasco, “Fotografía de Carlos Bonilla Chávez en Sala
de Ensayos del Coro de la CCE”, 2024

Figura 13. Fotografía de Carlos Bonilla Chávez
Nació en Quito, el 21 de
marzo de 1923. Guitarrista, director, compositor y contrabajista, graduado del
Conservatorio Nacional de Música de Quito. Ocupó el primer atril de los
contrabajos en la Orquesta Sinfónica Nacional desde su creación hasta 1985. Fue
director del Coro CCE de 1963 a 1968, con el cual
participó en varios festivales internacionales en Chile, Perú y Estados Unidos.
Prolífico compositor. Entre sus obras se encuentran piezas para orquesta de
cámara, cuartetos y guitarra clásica con tendencias nacionalistas. En el año
2000 recibió una condecoración del Congreso Nacional del Ecuador por su
actividad en beneficio de la música del país[32].
Una parte de su repertorio
se grabó en dos discos de 45 revoluciones. En ellos se encuentran las
siguientes obras: el “Son esmeraldeño negro” con música de Tomás García, la
canción “Granada” de Agustín Lara, “Taita Quishpe” de Augustín
de Azkúnaga y el pasillo “Ojos Verdes” de José
Ignacio Canelos.
Fuente: Leonel Palacios. “Fotografía de la portada y disco del Coro CCE dirigido por Carlos Bonilla Chávez”, 2024.

Figura 14. Fotografía de la portada y disco del Coro CCE.
En 1968, Óscar Vargas
regresa de Cuba y reasume la dirección del Coro CCE y
realiza, además de múltiples presentaciones públicas en Ecuador, giras y
conciertos por “México, Perú, Chile, Estados Unidos, Argentina y Colombia”[33].
Óscar Vargas Romero,
director de 1968 hasta 1978
Fuente: Jacobo Vargas Foronda, 2019, 179.

Figura 15. Fotografía de Óscar Vargas
Óscar Vargas Romero retorna
al Ecuador en 1968. Reasume la dirección del Coro con innumerables conciertos
en todo el país. En el ámbito internacional, hicieron tres viajes muy
importantes. En 1972 fueron invitados al Festival Mundial de Folklore Coral en Guadalajara,
México. “El hecho de que un festival mundial, nos tomara en cuenta, era algo
muy positivo…”. Para la realización de ese viaje, la CCE
apoyó al Coro con viáticos para que este pudiera viajar completo. En 1974,
recibieron otra invitación desde Argentina para participar en el “Encuentro
Latinoamericano de Coros” en Mar del Plata. La última experiencia internacional
fue en Santiago de Chile en 1977, al “Tercer Festival Internacional de Coros”
organizado por la Municipalidad de esa ciudad[34].
Fuente: Leonel Palacios. “Fotografía de la portada y disco del Coro CCE dirigido por Óscar Vargas Romero”, 2024.

Figura 16. Fotografía de la portada y disco del Coro CCE
Grabaron
un disco LP, patrocinado y auspiciado por el Patronato Nacional del Niño, con
música universal como el “Himno a la Creación” de Beethoven, espirituales
negros como “Soon ah Will be Done!, latinoamericanas
como “Xtoles” (tema maya), “Pueblito mi pueblito”
(Argentina), “Viva la fiesta” (Colombia), “La Tarde” (Cuba) y más composiciones
ecuatorianas como “Danzante del destino”, “Yaraví del desterrado” con música de
Gerardo Guevara, y pasillos ecuatorianos como “Esta pena mía” de Carlos Guerra,
“Como si fuera un niño” de Francisco Paredes y “Bruna” de Ricardo Descalzi.
Aquí
solo se nombran pocas canciones en comparación con todo el repertorio que
incluyó más obras de música nacional y universal. De tal manera que, todas las
aprendidas de memoria por el grupo durante 25 años, sumaban alrededor de 220,
indicó Leonardo Naranjo, presidente del Coro durante sus tres primeras etapas[35].
Tras su renuncia a los 71
años de edad, su esposa Silvia Arrondo, quien cantaba en la fila de contraltos,
asumió temporalmente su dirección por menos de un año, tiempo en el cual se
encargó de la presentación en el Festival Coral de despedida que se
organizó. Relata el maestro, quien dirigía sin partitura, “en 1978 sentí que la
memoria me estaba fallando. Esto me ocurrió dos veces en pleno concierto (…)
por eso me dije: ¡Mejor me retiro a tiempo!”[36]
Silvia Estrella Arrondo
Rubí, directora interina en 1978
Fuente: Silvia María Vargas. “Fotografía de Silvia Arrondo y Óscar
Vargas.” 1985.

Figura 17. Fotografía de Silvia Arrondo y Óscar Vargas
Nació el 31 de julio de 1941
en La Habana, Cuba. Estudió piano en el Conservatorio Margot Díaz Dorticos. Fue profesora fundadora de la Escuela Nacional de
Arte en La Habana, donde trabajó de 1962 a 1968. Se casó con Vargas Romero y
tuvieron dos hijos, Silvia María y Pedro Jorge Vargas. Fue pianista acompañante
de los coros dirigidos por él en Cuba. Es la mayor de tres hermanos. En Quito,
acompañó a cantantes como Beatriz Parra y Hernán Tamayo, así como al violinista
Ralph Rubinstein. En el año 1985 viaja a Miami, Estados Unidos, donde se radica
con sus hijos. Ahí fue cofundadora de la escuela coral Florida Music Compendium. Estos datos fueron obtenidos en entrevista a su
hija Silvia María Vargas[37].
Lilian Zetune, directora desde 1978 hasta 1985
Fuente: Marcia Vasco, “Fotografía de Lilian Zetune
en Sala de Ensayos del Coro de la CCE.” 2024.

Figura 18. Fotografía de Lilian Zetune
La siguiente información se
obtuvo del archivo del Coro CCE, ubicado en la Sala
de Ensayo “Oscar Vargas Romero”. Es una cronología de la vida y actividad
artística de la maestra.
En 1978 se contrata a la
maestra uruguaya Lilian Zetune, de reconocida
trayectoria para dirigir el Coro CCE. Se unieron
nuevas voces (obras polifónicas clásicas y renacentistas). Se destacaron obras
corales de los siglos XVI al XVIII.
En 1979, el Coro asiste
invitado al Festival Internacional de Coros de Guayaquil. Lilian Zetune organiza el Primer Festival Internacional de Coros
de Quito en la iglesia de El Girón.
En 1980 fue gestora y
organizadora del Primer Encuentro Nacional de Directores de Coros. Surgió la
Federación de Coros del Ecuador (Fedecorde), filial
de la Asociación Interamericana de Directores de Coros.
En 1982, el Coro visita
Sullana y Piura en Perú dentro del Marco del III Festival Internacional
Universitario organizado por la Universidad Nacional de Piura.
Presentó el Magnificat de Vivaldi, para solistas, orquesta de cámara y
coro mixto. Por esta interpretación, el Coro fue invitado por el director de la
Orquesta Sinfónica Nacional, maestro Gerald Brown, para repetir el concierto
bajo su dirección general.
En diciembre de 1983, en el
Teatro Prometeo, presentaron la Misa Criolla de Ariel Ramírez (para solistas y
acompañados por el grupo de música popular “Illiniza”).
Debido al éxito alcanzado, se repitió el concierto en la iglesia de El Girón.
En 1984, Zetune
preparó al Coro para la Cantata Despedida del compositor argentino Carlos
Guastavino, estrenada con la Orquesta Sinfónica Nacional. Dirigidos por la
artista argentina Iris Bacal. Además, se estrenó del Coronation
Anthem n.° 2 de
Haendel por la Conmemoración de los 30 años del Coro.
Durante agosto de 1985, el
Coro ofreció un ciclo de conciertos en Bogotá, Colombia: en la Universidad
Externado de Colombia, en la Facultad de Pedagogía Musical de la Universidad
Pedagógica Nacional (concierto didáctico); en la Catedral de Sal de Zipaquirá
(concierto didáctico); en la Catedral de Sal de Zipaquirá (concierto
litúrgico); y en la iglesia Museo Santa Clara (concierto de gala), uno de los
auditorios de mayor prestigio de la capital colombiana.
En octubre de 1985, el Coro CCE y la Orquesta Sinfónica Nacional realizaron un
concierto en el Teatro Nacional Sucre. Interpretaron el Magnificat
de Johann Sebastian Bach para solistas, coro y
orquesta, dirigida por el director titular de la Orquesta Sinfónica, maestro
Álvaro Manzano.
En 1986, la maestra Lilian Zetune regresa a su patria y gana por Concurso de Oposición
el cargo de directora del Coro SODRE de Uruguay.
Mientras tanto, el Coro, por iniciativa de sus propios integrantes, se contactó
con músicos de gran trayectoria −Álvaro Manzano y Blanca Hauser− para continuar sus actividades. Participó en las
temporadas de Ópera Nacional de 1986 y 1987[38].
Jorge Enrique Jaramillo
Gálvez, director de 1987 hasta 2017
Figura: Marcia
Vasco, “Fotografía de Jorge Jaramillo Gálvez en Sala de Ensayos del Coro de la CCE”, 2024.

Figura 19. Fotografía de Jorge Jaramillo Gálvez
Nace en Zamora, Loja, el 19
de octubre de 1957. Director coral. Realizó sus estudios musicales en el
Conservatorio Salvador Bustamante Celi. Fue miembro
de la Orquesta Sinfónica y del Coro del Conservatorio de Loja. Dirigió el Coro
de la Universidad de Guayaquil y en 1985 refundó el Coro CCE,
Núcleo Guayas, donde permaneció en el cargo de director hasta 1987, año en el
que se trasladó a Quito para participar en el concurso de merecimientos y
oposición para dirigir el Coro CCE de Quito desde
marzo de 1987. También dirigió el Coro Polifónico del IESS. Efectuó una gira
por España, Italia y Francia con el Coro Infantil de la OPAM
(Organización para la Alfabetización en el Mundo) y sus actuaciones recibieron
reconocimiento en esos países[39].
Al inicio de su trayectoria
con el Coro CCE, la agrupación trabajaba en la
temporada de Ópera Nacional con la presentación de La Traviata
de Verdi y el Barbero de Sevilla de Rossini. En estas obras, el maestro
Jaramillo se desempeñó como director asistente.
A continuación, se relata de
manera cronológica la trayectoria del coro con el maestro Jaramillo:
En 1987: Fantasía para
Piano, Coro y Orquesta de Ludwig van Beethoven.
En 1988: la Cantata Escénica
Carmina Burana de Carl Off y el Romancero Gitano de
Federico García Lorca con música de Mario Castelnuovo Tedesco.
1989: la Misa Popular
Ecuatoriana para Coro y Orquesta, de Claudio Aizaga.
1990: el Boletín y Elegía de
la Mitas de César Dávila Andrade, con música de Edgar Palacios.
1994: la Misa de la
Coronación de Salvador Bustamante Celi, la Misa Ecuatorialis de Belisario Peña, Salve Regina y Ave María de
Segundo Luis Moreno.
1994: organizó del Festival
Nacional de Coros: Cincuentenario de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
1995: la obra Cantata a
Sucre del compositor venezolano Luis Morales Vance.
1996: la “Sinfonía Coral n.° 9” de Ludwing
van Beethoven, la Misa Solemne de Berlioz.
1997: la Misa a Santa
Cecilia del padre brasileño Mauricio Núñez García y el “Te deum”
de Berlioz.
Se enfatiza en este periodo
el aporte del maestro lojano César Chauvín, quien
trabajó durante seis años como director alterno y asistente en técnica vocal.
Versiones del Festival
Internacional de Coros de Guayaquil, (1990, 1992, 1994 y 2000).
2002: Primer Festival
Binacional Coros de la CCE Núcleo del Oro.
2003: participó en el Primer
Festival Nacional de Coros “Ecuador Cantemos Unidos” de la CCE
del Guayas.
El Coro realizó dos giras de
Conciertos de Música Sacra y ecuatoriana por el sur de Colombia, invitado por
la colonia de Túquerres (2002 y 2004) con gran aceptación.
2004: participó con el
estreno del Segundo “Festival Coral Agosto, Arte y Cultura” (primera edición
internacional). Además, ofreció conciertos en varios núcleos de la Casa de la
Cultura a nivel nacional: Manabí, Pastaza, Loja, Zamora, Sucumbíos y Carchi.
Organizó el Festival Coral
por el cincuentenario del Coro CCE en ese mismo año.
2005: participó con varios
conjuntos corales y la Orquesta Sinfónica Juvenil en el Gloria de Vivaldi.
2014: se realizó una
grabación al Coro y se reeditaron discos anteriores, pero en formato de CD por
el Sexagésimo Aniversario del Coro, además fue parte de una colección de tres
CD, donde se incluyeron las tres agrupaciones musicales principales de la CCE: el Coro CCE, el Conjunto de
Cámara y la Camerata[40].
Fuente: Fernando Mosquera. “Fotografía de los discos
compactos del Coro CCE dirigido por Óscar Vargas
Romero y Jorge Jaramillo Gálvez”, 2024.

Figura 20. Fotografía de los discos compactos del Coro CCE dirigido por Óscar Vargas Romero y Jorge Jaramillo
Gálvez.
Fuente: Fernando
Mosquera. “Fotografía de la Colección: Música en la Casa de la Cultura
Ecuatoriana, grabada al cumplir 70 años de la institución”, 2024.

Figura 21. Fotografía de la Colección: Música en la Casa de la Cultura
Ecuatoriana
El maestro Jaramillo fue
director del Coro CCE durante treinta años.
Fernando Mosquera
Recalde, director abril 2017-febrero 2025
Fuente: Marcia
Vasco, “Fotografía de Fernando Mosquera en Sala de Ensayos del Coro de la CCE”, 2024.

Figura
22. Fotografía de Fernando
Mosquera en Sala de Ensayos del Coro de la CCE
Fernando Gabriel Mosquera
Recalde nació el 1 de octubre de 1985 en Quito. Formó parte del Coro CCE desde el 2004 hasta el 2009. En el 2010 viaja a
Argentina donde alcanza una licenciatura en Dirección Coral en la Universidad
Nacional de La Plata. En diciembre de 2016 regresa a Ecuador y se reincorpora a
la fila de bajos hasta el 2017, cuando es nombrado de manera provisional como
director del Coro. En 2019 obtiene su título de maestría en Investigación
Musical por la Universidad Internacional de la Rioja, España.
Desde abril de 2017, el
maestro Fernando Mosquera Recalde está formalmente a cargo de esta agrupación y
continúa con el proceso de renovación y formación de jóvenes cantantes.
Realiza, como parte de sus actividades en la institución, cursos y talleres de
canto, técnica vocal, armonía, audioperceptiva,
lectura musical, lectura pianística, apreciación musical, interpretación y
dirección coral. En 2017, las participaciones más destacadas del Coro CCE fueron en el montaje y estreno de la Ópera Pagliacci del
compositor Ruggero Leoncavallo,
en el Festival Internacional de Coros “Voces desde la Mitad del Mundo”, en el
Festival Coral Javier Fajardo Chávez en la ciudad de Pasto, Colombia, , además
de múltiples participaciones a nivel nacional.
En marzo de 2018, como parte
del Festival de Música Sacra interpretó la obra barroca “Stabat
Mater” de Antonio Caldara, para coro, solistas y
orquesta. Participó en el VI Festival internacional de Coros “Por eso cantamos
juntos” en la ciudad de Pasto, Colombia. Además, desde septiembre de ese año
crea, organiza y recibe a varios coros en un concierto compartido al mes, dentro
del proyecto “Prometeo a Capela”.
En 2019, la actividad más
importante fue la celebración del sexagésimo quinto aniversario de su creación
y vida artística. Dentro del marco de este evento, se celebró un homenaje al
maestro fundador del Coro Nacional CCE, Oscar Vargas
Romero. Además, participó en el Festival Internacional de Coros “Por eso
cantamos juntos” en Pasto, Colombia.
En 2020, el Coro se adaptó a
la pandemia creando 24 producciones en formato de coro virtual. Participó en
varios encuentros internacionales en ese formato: “El Canto Hermana a los
Pueblos” (Guayaquil), “Perú Canta” (Lima-Perú), “Voces Únicas en su Género” (Valparaíso, Chile). Además, realizó dos
ediciones virtuales especiales por su aniversario y un encuentro de coros
virtuales por Navidad.
En 2021 realizó, por primera
vez en su historia, por autogestión y en colaboración con el núcleo provincial, la visita a la provincia de Galápagos. De esta
visita surge la motivación en la provincia de crear la Rondalla de la CCE, núcleo Galápagos.
En 2022, se retomó la
actividad presencial habitual para desarrollar un proceso de fortalecimiento
musical.
En 2023, se decide trabajar
con la sección femenina del Coro para participar en dos festivales: Festival
Mujeres en el Canto y Encuentro Coral Femenino Sisari.
En 2024, participó en la
celebración de los 198 años de Universidad Central del Ecuador junto a la
Orquesta Sinfónica Nacional; además, gracias a la experiencia con la sección
femenina del Coro, se decide comenzar a trabajar repertorio de voces masculinas.
En este mismo año, el Coro CCE recibió cuatro reconocimientos:
Condecoración Asamblea Nacional de la
República del Ecuador “DR. Vicente Rocafuerte” al mérito cultural en
reconocimiento a su destacada labor artística y su invaluable aporte al
enriquecimiento de la cultura ecuatoriana a través de la música coral.
Condecoración de la Prefectura de
Pichincha: “Libertadora Manuela Sáenz” en el grado medalla al mérito “Eloy
Alfaro”, al Coro Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, al cumplir 70
años de creación, lo que ha permitido mantener su compromiso con el desarrollo
de la actividad coral en nuestra provincia y el país.
Mención de honor del Municipio de Quito
por servicios relevantes a la ciudad “Marieta de Veintimilla”, que es deber de
las autoridades del Distrito Metropolitano de Quito dejar constancia expresa de
felicitación y reconocimiento del Coro Nacional al cumplir su septuagésimo
aniversario de creación fomentando la cultura en la ciudad y en el país.
Felicitación de la Orquesta Sinfónica
Nacional del Ecuador, que destaca: “esta fecha trascendental en la historia del
Ecuador que merece el reconocimiento del Coro Nacional de la Casa de la Cultura
Ecuatoriana en honor a la trayectoria de la agrupación por su septuagésimo
aniversario (...). La Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador extiende un
saludo efusivo a la noble institución por este acontecimiento memorable, como
un hito relevante para la cultura ecuatoriana”.
El maestro Fernando Mosquera
también se ha desempeñado como arreglista para esta agrupación y hasta el
momento cuenta con un catálogo de 43 obras en formato coral. Ha habido varios
intentos de gestionar fondos de la CCE para grabar al
Coro actual, sin que los procesos hayan dado resultados. El maestro Fernando
Mosquera ha trabajado un total de 7 años y 9 meses hasta febrero de 2025[41].
A pesar de que no se ha
logrado una reconstrucción cronológica total, con fechas exactas de la
participación de todos sus directores, se reconoce, adicionalmente a los antes
mencionados, la intervención de los siguientes destacados músicos que en
diferentes épocas colaboraron con el Coro en dirección, arreglos y técnica
vocal: Lucila Molestina de Pólit,
Oswaldo Galarza, Gerardo Guevara, Gerald Brown, Álvaro Manzano, Blanca Hauser,
Hernán Tamayo, Jean Paul Penin, César Chauvín, Janeth Lalier, Cecilia
Tapia, y los aportes de Mauricio Ponce, Guido Cedeño y Ana Bertha Torres[42].
Testimonios
Los siguientes testimonios
provienen del documento “Listado de integrantes y exintegrantes del Coro CCE” que se hizo para el aniversario 70 de la creación del
Coro. Las fechas que constan después del nombre de cada exintegrante del Coro
corresponden al año de su participación[43].
Ana Rosario Morocho Alquinga (2010): “Me ayudó a entender la importancia del
canto coral y a experimentar lo que es una buena dirección y conexión entre
coreutas y director. Definitivamente fue una de las mejores experiencias de mi
vida, lo que me ha motivado a seguir con el legado coral en el cantón Rumiñahui
al dirigir el Coro Infanto-Juvenil de dicho cantón”.
Gabriela López Zamora
(2013): “Me enseñó que, como canto vivo, es algo que no se puede hacer a
medias, el Coro CCE fue mi lugar seguro en momentos
difíciles, fue un espacio de aprendizaje no solo musical, también me dio
constancia, entrega y me enseñó a valorar mis esfuerzos”.
Fernando Gabriel Mosquera
Recalde (2004): “Cambió mi vida, luego del Coro me dediqué profesionalmente a
la dirección coral” (actualmente es el director del Coro CCE,
Quito).
Mauricio Leonel Palacios
García (1999): “Me dio un hálito de vida luego de haber pasado una fuerte
depresión y por último encontré mi vocación, cantar y dirigir coros”.
Jonatan Israel Aizaga Coba (2017): “Prácticamente marcó un rumbo a mi
vida, tanto en lo personal, sentimental y laboral. Gracias al Coro CCE se me han abierto muchas puertas y puedo vivir de ello.
Ahora, tengo la responsabilidad de continuar el legado forjando semilleros
corales en otras ciudades del país” (actualmente es el director del Coro CCE núcleo Orellana).
José Miguel Pozo Torres
(1981): “Encontrar personas valiosas con la misma vocación y crear vínculos de
amistad que han perdurado a lo largo de décadas”.
Ana Bertha Torres Puente
(2016): “El Coro CCE fue la primera institución que
me abrió las puertas al arribar al Ecuador desde Cuba. Como profesional de la
música, buscaba integrarme a un coro de alto nivel que me permitiera seguir
haciendo lo que más amo: ¡Cantar! El Coro CCE no solo me dio
eso, sino que fue el puente que me enlazó con otras instituciones de alto
prestigio y nivel como el Conservatorio Nacional de Música, universidades y
otras escuelas. Solo con decir que pertenecía al CCE,
ya avalaba la calidad de músico que representaba en mi persona, pues el Coro
siempre se ha caracterizado por su alto nivel interpretativo, calidad humana,
gusto estético. Me aportó reconocimiento y puedo decir que la plataforma de mi
éxito en el país se debe a la familia musical que tuve en el Coro, cada uno de
sus directores, maestros e integrantes ha dejado una huella indeleble en mí. ¡Gracias!”.
María Alexandra Fernández
Barrera (2014): “El Coro Nacional de la CCE fue el
primer elenco artístico profesional que me permitió desplegar y entrenar mi
pasión por el canto en la ciudad de Quito. Fue una gran experiencia que
complementó mi formación artística mientras cursaba mis primeros semestres en
la Escuela de Teatro de la Universidad Central del Ecuador. No menos
importante, me dejó grandes amistades y contactos, a quienes al día de hoy
admiro muchísimo, por la labor que continúan realizando dentro de la música”.
Ratziel Dyer Rivera (2012): “El Coro de la Casa de la Cultura fue
clave en mi formación académica y espiritual como artista, tanto en la música
como en otros ámbitos. Al ser migrante desde muy temprana edad, quería adquirir
lo que esta institución me brindó: un profundo sentido de pertenencia e
identidad de esta tierra que tanto amo. Me inspiró a seguir el legado de
difundir la cultura dentro y fuera del país y a tener la fervorosa convicción
de contribuir al desarrollo del Ecuador como gestor cultural”.
Fernando Paúl Ramírez
Verdezoto (2008): “Conocí a gente muy maravillosa de quien tengo muy lindos
recuerdos, conocí a mi esposa Dany Mosquera, pude conocer muchos lugares de mi
hermoso país (…)”.
Ximena Marina Piñuela Espín
(2003): “El trabajo emocional que permite la expresión artística, la segunda
familia que me dio el Coro, tomé el camino de la música en su momento en el
2008, después volví al mundo empresarial. Formamos la agrupación AVIVAVOZ con integrantes del Coro, con quienes tuvimos
momentos artísticos maravillosos. El Coro de la CCE
es sin duda alguna lo mejor que me ha pasado”.
Hernán Ramiro Pazmiño Santos
(1986): “El ingreso al Coro de la Casa de la Cultura me permitió hacer una
inmersión en el enorme ámbito de la música y entender este maravilloso arte.
Esto hizo parte de mi vida y de mi disciplina para continuar investigando,
estudiando, convirtiéndose en parte de mi vida como un oasis, un espacio de
reflexión, de interiorización y conocimiento de mí mismo y un apoyo en la
proyección de mis metas. Amo la música y agradezco a la Casa de la Cultura por
haberme dado la oportunidad de hacer parte de su historia y su huella en mi
país. Resido en el exterior, pero en mi ser está y siempre estará la imborrable
y maravillosa experiencia del Coro CCE Benjamín
Carrión de Quito”.
Héctor Arturo Uguña Fernández (1992): “Los conocimientos sobre técnica de
vocalización, adquiridos con el maestro César Chauvin, me sirvieron para
trabajar con los niños formando coros en la institución donde presto mis
servicios como docente (…)”.
Tania Lizbeth Arias Manzano
(1988): “Mi paso por el Coro de la Casa de Cultura fue un sueño cumplido. Desde
niña había escuchado de esa institución musical y su trayectoria, y apenas tuve
oportunidad me presenté a una audición con el Maestro Hernán Tamayo. He cantado
en coros desde niña y hasta la actualidad. Sin duda haber formado parte del
Coro de CCE ha sido una de las más relevantes”.
Jazmín Isabel Andrade
Simbaña (2020): “Entré a inicios de la pandemia y fue una experiencia única, el
Coro (...) hizo mis días más llevaderos en el encierro y me encantó aportar en
algo a los demás con el arte escénico que se podía armar en esas circunstancias.
Fue una experiencia hermosa”.
Los siguientes testimonios
se recogieron a través de entrevistas personales:
“En 1966, yo Edgar Alonso
Torres Murgueitio, al otro día de haberme graduado
como licenciado en Educación, me presenté en las audiciones para formar parte
del Coro CCE. Me recibió, muy afable como siempre, el
maestro Oscar Vargas Romero, de quien tengo los recuerdos más gratos, por su
nobleza, por su caballerosidad y por su don de gentes. Ese don de gentes al
parecer nos sirvió a todos para conformar un grupo de amigos inmejorable.
Pienso que los mejores años de mi vida, hoy que tengo cerca de 90, fueron de
1966 a 1982, 16 años preciosos, en los que, además de hacer música, hice, sobre
todo, una linda amistad con los compañeros. Recuerdo a mis amigos de fila
(barítonos), Leonardo Naranjo, Patricio Rojas, Patricio Proaño, Galo Alvarado,
quienes permanecimos más tiempo. Además de los compañeros entre tenores y bajos
a quienes recuerdo con mucho cariño. Hacíamos shows, dramas y hacíamos hermosas
cosas, en todos los viajes como a Argentina, Chile, México, Colombia y gran
parte del territorio ecuatoriano. En todas partes fuimos admirados y eso nos
ocasionó mucho bienestar. Una anécdota hermosa es la que tuvimos en Mar del
Plata, un 10 de agosto (Día de la Independencia de Ecuador), comenzamos nuestra presentación
cantando el Himno Nacional del Ecuador. Al final del concierto, el público nos
pidió a coro “el Himno Nacional, el Himno Nacional…”, lo cantamos varias veces,
con lágrimas en los ojos. Muy hermosa la vida en el Coro, es inmejorable. Esto
sirvió también, para que mis hijos amen la música coral y después de un tiempo,
formemos otro coro en el que participamos papá, mamá y los tres hijos. En el
Coro de la CCE, también participaron otros miembros
de la familia Torres, entre ellos mis hermanos Fausto y Pablo y sus esposas,
Bertha Moyano y Rosario Bastidas, lo cual promovió la unión familiar. Las
presentaciones fueron apoteósicas, hermosas, fuimos muy aplaudidos y para mí,
fue la mejor época de mi vida”.
Leonardo Naranjo: “Mi paso
por el Coro de la Casa de la Cultura fue muy enriquecedor. Llegué al Coro por
casualidad, pues quería formar parte del grupo de danza, pero me decepcioné y
salí del lugar de los repasos. Por curiosidad, sin querer, di con la oficina
donde ensayaba el Coro y me quedé a escuchar. Salió el maestro Óscar Vargas
Romero y solo pude decirle lo hermoso que se escuchaba. Me invitó a participar.
Desde ese momento mi compromiso con el Coro fue máximo, tuve la oportunidad de
ser presidente por muchos años y participamos en innumerables ocasiones dentro
y fuera del país. Representamos al Ecuador en Chile, Argentina, México, Estados
Unidos, Perú… Años
llevando cultura y representando a nuestro Ecuador. En el Coro conocí a la que sería mi esposa, Alicia Carbo, me casé y tuve a mis cuatro hijos. A ellos les
inculqué el amor a la música. El Coro ha sido una institución que no solo ha
dejado en alto el nombre del Ecuador, sino que es, fue y será un tesoro
invaluable para los que, como yo, amamos el arte y la música”.
Conclusiones
El Coro CCE
fue una iniciativa de difusión cultural desde sus inicios, donde se expuso
principalmente la música ecuatoriana y la música coral universal. Ha sido un
aporte del gobierno ecuatoriano a la cultura del país, a través de la
presentación de su Coro en todo el Ecuador y en el extranjero.
El Coro CCE
aporta constantemente a la cultura musical local; además, a través de
actividades que se enmarcan dentro de la educación musical no formal. Este
trabajo beneficia tanto a sus integrantes como a la sociedad en general, que
tiene la oportunidad de acceder a las presentaciones públicas de esta
agrupación de gran relevancia a nivel nacional.
Sus ingresos han provenido
del Estado, el cual ha apoyado durante 70 años a esta agrupación. Sin embargo,
se evidencia que ha ido perdiendo este apoyo y ha recibido cortes importantes
en su presupuesto. Se eliminó el servicio de transporte, el estipendio a los
integrantes del Coro, la dotación de uniformes y, en este momento, todos estos
valores son cubiertos por sus integrantes.
El Coro CCE
tiene coherencia tanto con la Constitución del Ecuador como con la Ley de
Cultura, en la preservación del patrimonio cultural inmaterial, en su difusión
y valoración por parte del pueblo ecuatoriano.
Pertenecer al Coro CCE ha representado un valioso beneficio educativo para sus
integrantes, al brindarles la oportunidad de aprender y perfeccionar sus
habilidades musicales en un entorno colaborativo y enriquecedor. A través de la
interpretación de un variado repertorio coral, los miembros del Coro no solo
han desarrollado su técnica vocal, sino que también han profundizado en el
conocimiento de la música tradicional ecuatoriana, explorando sus géneros más
emblemáticos. Este acercamiento a la música nacional les ha permitido
fortalecer su identidad cultural, al mismo tiempo que han adquirido una
comprensión más profunda de la riqueza musical del Ecuador. Además, el trabajo
en conjunto ha fomentado el sentido de disciplina, responsabilidad y trabajo en
equipo, habilidades esenciales para su crecimiento personal y artístico.
Los integrantes del Coro CCE han experimentado un notable crecimiento en su
autoestima y autoconcepto gracias a la oportunidad de pertenecer a este grupo
artístico. Según los testimonios revisados, muchos de ellos han destacado que
su participación en el Coro ha fortalecido su confianza personal, al ver cómo
su voz y esfuerzo se integran y enriquecen el trabajo colectivo. Gracias al
aprendizaje y la presentación de repertorios complejos, los miembros han
experimentado un sentido de logro y orgullo por sus avances, lo que les ha
permitido superar inseguridades y sentirse valorados dentro y fuera del grupo.
Pertenecer a esta agrupación ha aportado a las relaciones sociales e incluso
interfamiliares de sus miembros.
Los miembros del Coro CCE han demostrado una admirable capacidad de autogestión
al enfrentar la ausencia de un director durante largos períodos. Con su
dedicación y trabajo en equipo, han logrado organizarse y buscar directores
invitados, lo que, además de haber mantenido viva la actividad del Coro, ha
enriquecido su repertorio y experiencia musical. Esta iniciativa refleja su
pasión por el sostenimiento de la agrupación y su compromiso con el canto coral
ecuatoriano, mostrando que, a pesar de los desafíos, la colaboración y la
creatividad pueden llevar a resultados sorprendentes como la preservación de
esta importante institución. Gracias a este esfuerzo y trabajo, en el 2024
cumplió 70 años de vida artística y cultural.
Todos los objetivos
planteados en su creación han sido cumplidos durante su vida institucional.
El Coro no consta en ningún
documento revisado, como parte de la Casa de la Cultura. Su reglamento no ha
sido aprobado por la junta plenaria. En la actualidad, el presupuesto se limita
al sueldo del director y las demás actividades se realizan por autogestión de
sus integrantes.
Desde los inicios de este
Coro y durante su trayectoria, la mayoría de los contratos de los directores
han sido provisionales y sin nombramiento oficial. En la entrevista a algunos
de ellos se ha evidenciado la transitoriedad de su condición y la del Coro, que
no ha tenido un reconocimiento oficial y, al contrario, ha sufrido muchos
intentos de cierre. Su subsistencia ha estado marcada por el trabajo voluntario
de sus integrantes y la persistencia de sus directores.
Declaraciones Finales
Financiamiento
Sin financiación.
Conflictos de intereses
La autora declara no tener
conflicto de intereses.
Implicaciones éticas
La autora declara que este
artículo no tiene implicaciones éticas en el desarrollo, escritura o
publicación.
Agradecimientos
Para la realización de este
artículo, se agradece la invaluable participación y aportes de Fernando
Mosquera y Leonel Palacios, quienes contribuyeron con documentación, material y
testimonios relevantes para su culminación.
Datos abiertos
El presente articulo no
tiene datos publicados en otras bases de acceso abierto.
Referencias Bibliográficas
Ley Orgánica de
Cultura, Asamblea Nacional del Ecuador, 2016.
Casa de la Cultura
Ecuatoriana. Letras del Ecuador. CCE, 2019.
Diario El Comercio, 28 de octubre de 1954.
Diario El Comercio, 24 de junio de 1955.
Guerrero, Pablo. Enciclopedia
de la música ecuatoriana. Vols. 1 y 2. Conmúsica, 2001.
Guerrero, Pablo. Enciclopedia
de la música ecuatoriana. Vol. 2. Conmúsica, 2004.
Jaramillo, Jorge. Biografía
de Jorge Jaramillo Gálvez. Documento inédito, 2 págs., Archivo del Coro,
Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 2017
Palacios, Leonel, y
Jorge Jaramillo. Reseña histórica de los directores del Coro CCE. Documento inédito, 5 págs., Archivo del Coro, Casa
de la Cultura Ecuatoriana, 2017.
Vargas, Jacobo. Oscar
Vargas Romero. Un añejo exilio entre el compás, Dios y el diablo.
academia.edu, 2019.
Vasco, Marcia. Entrevista
con Fernando Mosquera. 2024
Zetune, Lilian. Presentaciones del Coro de la Casa de la Cultura
Ecuatoriana (Quito) bajo la dirección de Lilian Zetune.
Documento inédito, Archivo del Coro, Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1985.
Cómo citar este
artículo: Vasco
Garzón, Marcia Ximena. “Coro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Setenta años
de música desde Ecuador para el mundo”. Revista Historia de la Educación
Latinoamericana vol. 27 n.°
46 (2025).
[1] Licenciada en Ciencias de la Educación con
mención en Educación Musical en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.
Maestría de Estudios de la Cultura con mención en Políticas Culturales en la
Universidad Andina. Nivel Superior en Piano en el Conservatoire Européen de
Musique de París, Francia. Profesora titular de Piano, Universidad San
Francisco de Quito 1996-2000. Profesora titular de Piano en la Sociedad
Filarmónica de Quito 1994-1999. Profesora titular del Conservatorio Franz Liszt
1999-2010. Jefe de Cátedra de Piano del Conservatorio Franz Liszt 2008-2010.
Profesora titular de piano en la Universidad de los Hemisferios. Coordinadora
de la carrera de Música en la Universidad de los Hemisferios del 2010 al 2015.
Directora de Carrera del 2023-2024, mvascog@hotmail.com.
Correspondencia/Correspondence: Marcia Ximena Vasco Garzón, Calle Las Minas OE4-161 y Gonzalo Pizarro (Tumbaco). Quito, Ecuador. mvascog@hotmail.com
[2] Pablo Guerrero, Enciclopedia de la música
ecuatoriana. Vol. 2, Conmúsica, 2004.
[3] Ibid., 492.
[4] Ibid., 492.
[5] Ibid., 492.
[6] Ibid., 492.
[7] CCE, Letras del Ecuador (Casa de la
Cultura Ecuatoriana, 2019), 3.
[8] Ibid., 3.
[9] Ibid., 3.
[10] Ibid., 5-6.
[11] Ley Orgánica de Cultura, 2016, 9.
[12] Ibid., 35.
[13] Guerrero, Enciclopedia de la música
ecuatoriana, 1422.
[14] Jacobo Vargas, Oscar Vargas Romero, un
añejo exilio entre el compás, Dios y el diablo (academia.edu, 2019), 45.
[15] Ibid.,
57.
[16] Ibid.,
57-60.
[17] Ibid.,
72-78.
[18] Ibid.,
89.
[19] Ibid.,
89.
[20] Vargas, 103-6.
[21] Fernando
Mosquera, entrevistado por Marcia Vasco, 2024.
[22] Vargas, Oscar
Vargas Romero, 103-106.
[23] Mosquera,
entrevistado por Marcia Vasco.
[24] Ibid.
[25] Ibid.
[26] Mosquera.
[27] Vargas, Oscar
Vargas Romero, 106-107.
[28] Vargas, 126.
[29] Pablo Guerrero, Enciclopedia de la música
ecuatoriana, vol. 1 (Conmúsica,
2001), 96-98.
[30] Vargas, Oscar Vargas Romero…, 128.
[31] Ibid., 170.
[32] Guerrero, Enciclopedia de la música
ecuatoriana, 337-338.
[33] Guerrero, Enciclopedia de la música
ecuatoriana, 1422.
[34] Vargas, Oscar Vargas Romero…, 179-190.
[35] Leonardo Naranjo, entrevistado por Marcia
Vasco, 2024.
[36] Vargas, Oscar Vargas Romero…, 191.
[37] Silvia María Vargas, entrevistada por Marcia
Vasco, 2024.
[38] Lilian Zetune, Presentaciones del Coro de
la Casa de la Cultura Ecuatoriana (Quito) bajo la dirección de Lilian Zetune,
(Editorial, 1985), 1-9.
[39] Guerrero, Enciclopedia de la música
ecuatoriana, 798.
[40] Jorge
Jaramillo, Biografía de Jorge Jaramillo Gálvez, documento inédito, 2
págs., Archivo del Coro, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 2017.
[41] Mosquera, entrevistado por Marcia Vasco.
[42] Leonel Palacios y Jorge Jaramillo, Reseña
histórica de los directores del Coro CCE, 2017.
[43] Mosquera, entrevistado por Marcia Vasco.