Mon, 01 Jan 2024 in Historia y MEMORIA
Fanzines: perspectivas anarquistas y anarco-punks en la recuperación democrática argentina, 1986-1993
Resumen
El trabajo analiza un corpus de fanzines producidos durante los años 1986-1993 en distintas ciudades de la provincia de Buenos Aires y en la capital argentina. Confeccionadas con técnicas y materiales asequibles que no perseguían fines de lucro, estas publicaciones formaban parte de distintas iniciativas político-culturales ligadas al activismo anarquista y la escena del punk underground. Adoptando una perspectiva metodológica para la cual las revistas constituyen objetos polivalentes y heterogéneos, nuestro análisis considera sus dimensiones materiales, textuales y visuales, así como las formas de distribución adoptadas. Bajo esa premisa nos avocamos a reponer los elementos residuales y emergentes que desde allí dialogaron con el pasado y el presente de un periodo signado por el proceso recuperación y consolidación democrática. Por último rastreamos las vinculaciones entabladas entre estas publicaciones, a partir de la superposición de espacios, personas y acontecimientos aludidos dentro del corpus.
Main Text
1. Introducción
La producción de fanzines («revista de fanáticos», fan magazine) experimentó un boom en la Argentina del último retorno democrático, abocándose a temáticas diversas como el cómic y las historietas, la ciencia ficción y la fantasía, la música, etc., con formatos y estéticas disímiles1. La edición casera y autogestiva constituyó su rasgo en común, utilizando recursos técnicos asequibles y el ensamble manual de sus páginas.
Como canales de comunicación alternativos, estas publicaciones presentaron puntos de contacto y de oposición con respecto a la prensa comercial, especialmente las ligadas a iniciativas político-culturales anarquistas y al punk vernáculo. En tanto plataformas de expresión personal y política, los fanzines conectaban espacios de militancia y sociabilidad alternativas, en un contexto signado por la presencia de remanentes represivos, el desencanto con el modelo democrático-representativo, y la falta de oportunidades para las juventudes urbanas.
Proponiéndonos reconstruir los tópicos y temáticas que recorrieron sus páginas, también nos centraremos en sus características materiales, de acuerdo a la propuesta metodológica adoptada: el análisis de las revistas como objetos heterogéneos y polivalentes, considerando tanto su contenido material como discursivo2.
Para ello delimitamos dos bloques analíticos que, en diálogo con la coyuntura político-social del periodo, presentan elementos residuales y emergentes con respecto a la cultura dominante3. Por último, describimos los lazos trabados entre las ediciones y los espacios de distribución, los que permitían su producción y difusión.
del Plata y Olavarría. La centralidad porteña puede asociarse -entre otros factores- al temprano desembarco del hardcore y punk en los 70' y 80', movimientos provenientes de Inglaterra y EE.UU. que más tarde se extendieron hacia Rosario, Tucumán y Mendoza6 «en procesos adaptativos locales» que resignificaron algunos de sus componentes culturales originarios.
La delimitación temporal, por su parte, se alinea con el propósito de indagar un periodo histórico transicional, entre la recuperación democrática y su posterior consolidación, momento de importantes transformaciones político-económicas, que culminarían con la implementación del modelo neoliberal en los años noventa. Este convulsionado cuadro se verá atravesado por la amenaza de la corporación militar, las elaboraciones en torno a la dictadura y sus consecuencias, así como la crisis de deuda y la inestabilidad económica e inflacionaria. Considerando que el año de 1987 es señalado como hito en el cierre del ciclo político iniciado con el proceso de apertura democrática7, nos preguntamos por los elementos residuales y emergentes que desde los fanzines se desplegaron para posicionarse y dialogar con un periodo signado por la inestabilidad institucional, el descreimiento político y la constante oscilación económica
2. Transición y consolidación democrática
La denominada transición democrática argentina, iniciada a partir del debilitamiento del régimen militar (1976-1983) en sus últimos años8, habilitó la reactivación paulatina de distintas iniciativas culturales, intelectuales y políticas. Aunque la censura, persecución y opresión cultural continuaron, la derrota de Malvinas abrió un período de ciertas licencias con respecto a la década anterior9, emergiendo expresiones artísticas diversas dentro del denominado «underground porteño de los 80'». Conformada por un tejido de bares, pubs, teatros y discotecas, esta escena combinó sociabilidades y propuestas artísticas efímeras10, desplegando desde los cuerpos «estrategias de la alegría» para «[…] restituir el lazo social quebrado por el terror a partir de la instauración de otras formas de sociabilidad y valores alternativos»11.
A pesar de este clima efervescente, en los primeros años de recuperación democrática el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989) debió afrontar un doble proceso transicional. Una transición política, referida al poder detentado por la corporación militar en favor de la impunidad de sus crímenes, cristalizando en los levantamientos de 1987 y 1988; y una transición económica, signada por la deuda externa y la necesidad de reformas estructurales12, que desembocarían en el proceso de hiperinflación y el final anticipado de su mandato.
En ese marco se abrió una instancia de disputa sobre los sentidos y prácticas ligadas a la democracia, donde la emergencia de una nueva cultura política debía reconstruir una esfera pública obturada por años de censura y represión13, y erradicar los patrones autoritarios internalizados en la vida cotidiana14. Este proceso involucró al campo intelectual y cultural15, a ámbitos ligados al rock16, el circuito under, y otros espacios donde las juventudes adquirieron un rol destacado17.
No obstante, el proceso de redemocratización social sufriría un revés con la sanción de las leyes de Punto final y Obediencia debida en 1986 y 198718, un importante retroceso con respecto al enjuiciamiento de militares en 198519. Dichas disposiciones legales, junto a las dificultades económicas heredadas de la dictadura, con la hiperinflación de 1989 y los saqueos a comercios como sus puntos más álgidos20, compusieron un cuadro de crisis orgánica que terminó con el adelanto de las elecciones presidenciales21. Este inestable clima pavimentó el camino para las reformas estructurales efectuadas en los dos mandatos del presidente Carlos Menem (1989-1995 y 1995-1999), impulsando «la liberalización de la economía (apertura comercial y libre circulación de capital), la reforma del Estado (privatizaciones de las empresas públicas), y la desregulación de los mercados (mínima intervención económica del Estado)»22. Estas medidas, junto a la Ley de convertibilidad de 1991 (paridad cambiaria entre moneda nacional y dólar estadounidense), aunque lograron la estabilización económica, a largo plazo significaron la desindustrialización, el incremento de la desocupación y elevados índices de pobreza y desigualdad social23. Finalmente, los indultos otorgados a ex represores en 1989 y 1990 culminaron con el ciclo de levantamientos militares, logrando subordinar las Fuerzas armadas a la sociedad civil y concluyendo la transición democrática en términos políticos24.
3. La prensa en la post dictadura y la edición de fanzines
En el proceso de recuperación democrática emergieron distintas iniciativas editoriales que vigorizaron la prensa tras años de censura y oscurantismo, constituyendo el marco más amplio donde se inscribía la edición de fanzines. En efecto, aunque iniciada en los tempranos años de dictadura, la revista Humor registrado fue precursora de nuevas formas de comunicación, sirviéndose de la sátira y la ironía en historietas e ilustraciones que cuestionaban solapadamente la represión del régimen militar25. Una vez recobrada la democracia, publicaciones como Fierro también innovaron en el uso de la historieta y el cómic para, entre otras cosas, repensar el pasado reciente26. La revista El Porteño por su parte, se caracterizó por el empleo de fotografías en sus tapas, la preponderancia de temas políticos, un lenguaje informal y ajeno a los estereotipos periodísticos de entonces, propios de una cultura joven ligada al rock más directo, al humor negro y al sarcasmo27. Editada desde 1982 hasta 1993, esta publicación también daría lugar a la revista Cerdos y Peces, aparecida en 1984 como suplemento a cargo de Enrique Symms. La Cerdos abordó, desde una estética similar a la del fanzine, temas tabú dentro de la prensa hegemónica, incluyendo el uso de drogas, la prostitución y la reivindicación de minorías sexuales y seres socialmente marginados, entre otros28.
Por fuera del circuito comercial pero lindante con las revistas descritas, reverdeció la producción de publicaciones político-culturales inscritas en la tradición de revistas subterráneas o «subte» de las décadas del 1960 y 197029, pero con propuestas, contenidos y formatos originales. Editados de forma casera y no profesional, los fanzines se caracterizaron por tiradas cortas donde se difundía el cómic y las historietas, la ciencia ficción y la fantasía, o géneros musicales como el heavy metal y el punk. El anarquismo tomó parte dentro de estas iniciativas, ligándose a grupúsculos de participación y difusión de literatura ácrata con propósitos políticos definidos, criticando la coyuntura política y proponiendo formas de activismo divergentes. Los fanzines anarco-punks se posicionaron en un espacio intermedio entre esas propuestas y las pertenecientes a la escena musical, rigiéndose por la ética DIY (Do It Yourself, «hazlo tú mismo»), propia de la autogestión en las iniciativas del movimiento punk30.
Publicando las novedades de la escena underground pero sin acotarse a ese propósito, estas ediciones cubrían mediante entrevistas y reseñas a grupos musicales y eventos ignorados por la prensa consagrada. Proponiendo la autogestión de iniciativas alejadas del circuito comercial y del activismo político de la izquierda tradicional, los fanzines anarco-punks constituyeron medios de contra-comunicación y expresión personal de sus editores y colaborares31.
Junto a los fanzines anarquistas, estas publicaciones se inscribieron dentro de la reconfiguración que el anarquismo experimentó a fines de siglo pasado, transformando sus estrategias de acción y los sectores sociales históricamente interpelados.32 Confluyendo hacia los márgenes culturales, la propuesta anarquista seguirá vigente «[…] como espacio de construcción de una vida alternativa al orden dominante: espacio de resistencia pero también de producción de redes de significación, comunicación y sensibilidades compartidas»33. Seleccionando o descartando algunas de las ideas-fuerza del anarquismo, éstas se manifestarán en el despliegue de prácticas culturales para cuestionar, oponerse o proponer alternativas a los valores y usos dominantes.
Fanzines: características de un medio de edición desde los bordes
Según bibliografía abocada al análisis de la prensa periódica34, el tipo de acceso a los originales permite comprender el valor que las publicaciones cobraron para grupos y momentos específicos. El primer contacto con los materiales, así, muestra el tratamiento de preservación otorgado, mientras que su trayectoria por reservorios públicos y privados revela la importancia adjudicada por esas instituciones de preservación patrimonial35. El acceso a los fanzines fue en nuestro caso gracias al archivo de la Biblioteca Popular José Ingenieros (BPJI), una institución de larga trayectoria anarquista en Buenos Aires, cuya preservación expone tanto el interés por conservar materiales afines a su ideario político, como la importancia de ese espacio para la edición y difusión de fanzines.
La realización casera y no profesional de este tipo de publicaciones, junto a su periodicidad irregular (algunos de número único) y sus tiradas de entre 50 y 500 ejemplares, son aspectos que asimismo dificultan su preservación. La filosofía de no volverse «un objeto de colección»36 y «circular», contribuye a la pérdida o fragmentación de los originales, accediendo no obstante a números seriados como Agitación A, Agonía aktiva, Crucificados por el sistema, Dekadencia humana, La burra o La negra. Por su parte, también disponemos de números únicos como El egonauta de la feroz Nihilburgo, ¡Hasta morirla!, Desgracia permanente, Quien sirve a la causa del kaos?, La contracultura, entre otros.
Por su parte, la materialidad de las publicaciones es subrayada como un eje de análisis tan relevante como su contenido textual37, donde diagramación, gramaje, tamaño y tipografía, señalan las condiciones económicas de sus editores, los fines político-culturales perseguidos, o el perfil de lector al que se dirigían38. En nuestro caso, la variabilidad en las composiciones y diagramaciones coincide con las técnicas utilizadas para su confección y reproducción, con preponderancia del uso de máquina de escribir y en menor medida, de procesadores de texto electrónicos. Tanto el proceso de edición como la firma de los artículos eran efectuados por las mismas personas o por colaboradores ocasionales, conformando su contenido mayoritario. Asimismo la transcripción de material de divulgación y recortes de noticias y artículos periodísticos constituía un recurso muy utilizado, presentándose junto a dibujos, letras de máquina de escribir, otros recortes y gráficos superpuestos.
La presencia de contenido visual (fotografías, dibujos, serigrafías, historietas, etc.) alegórico o independiente a los textos, destaca en collages y composiciones misceláneas. Dicha superposición de técnicas y contenidos, conforma una «estética del rechazo» que dentro del punk transforma signos de exclusión en emblemas39. Junto a la reproducción de simbologías propias (A en un círculo: Anarquía; K en lugar de Q, X de Por, etc.) y al empleo de argot callejero, constituyen códigos de enunciación e interpretación compartidos entre editores y lectores.
La reproducción del material por medio del fotocopiado, en papel de gramaje y calidad variable, y el ensamblado manual con ganchos de engrampadora y tapas blandas, permiten inferir cómo las revistas se presentaban a sí mismas en términos de uso, circulación entre lectores y perduración en el tiempo40. En nuestro caso, dichas técnicas arrojan un objeto cuya ligereza y tamaño sugiere un tipo de lectura veloz, apremiada porque circule la información allí contenida. La celeridad en el proceso de fotocopiado y las páginas abarrotadas de contenido, muestran también cierta urgencia para que los ejemplares «salgan a la calle», «circulen» y no se vuelvan objetos de colección. En ese sentido, la fotocopia resultaba una técnica asequible y económica, dado el carácter sin fines de lucro de estas ediciones y la inestabilidad inflacionaria expresada en la variabilidad de sus precios de tapa41, coincidiendo con la creciente presencia de máquinas fotocopiadoras importadas durante 1982-199042.
Aunque compartían las técnicas de confección, las composiciones de fanzines anarquistas como La burra, Agitación A, La letra A o El egonauta de la feroz Nihilburgo, presentaban diagramaciones y tipografías estandarizadas, empleando «[…] formas tecnológicas accesibles y de bajos costos a fin de que el proyecto pueda ser reproducido por nuevos grupos autogestionados de agitación y difusión»43. El punto de partida individual, desde micro registros que pretendían expandir los horizontes de lo político44, era no obstante compartido por ambos tipo de ediciones, como describía la editora de Resistencia sobre ese fanzine «[…] fue un impulso incontrolable de decir lo que pensaba (…) luego se fue transformando en un medio de comunicación y expresión personal donde poder decir lo que me gustaba y lo que no, o difundir lo que necesitaba que otros supieran»45.
Las páginas siguientes discurrirán sobre las temáticas presentes en las fuentes analizadas, distinguiendo analíticamente dos bloques que organizan las ideas y tópicos relevados. El primero se centra en las lecturas desplegadas para analizar y posicionarse con respecto al pasado, vinculándose con problemáticas contemporáneas, mientras que el segundo comprende tópicos emergidos de vivencias cotidianas y personales que cuestionaban el hostigamiento policial y las formas de vinculación sexo-afectivas tradicionales.
4. Coordenadas atávicas: entre la tradición anarquista en Argentina y la última dictadura militar
El primer bloque comprende la recuperación de hechos históricos y personajes pertenecientes al movimiento anarquista, un ejercicio de reposición de la memoria libertaria en Argentina, que unge como estrategia de posicionamiento frente a sucesos ocurridos durante el periodo de análisis. Según Williams46, estos elementos recuperados pueden comprenderse como residuales, categoría que designa a componentes, experiencias y significados propios de formaciones o instituciones sociales y culturales previas, pero con una activa participación en el proceso cultural presente.
En nuestro caso, en principio destaca la difusión de experiencias acontecidas en momentos y puntos geográficos distantes, como la Guerra Civil española, la muerte de Buenaventura Durruti, o la conmemoración de los Mártires de Chicago, acompañados de fotografías y dibujos alusivos. La participación anarquista en la Argentina de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, también sobresale en notas y artículos que conmemoran la Patagonia Trágica, la participación del movimiento obrero en fechas como el Primero de mayo, o activistas reconocidos como Severino Di Giovanni y Kurt Wilkens. Estos intentos por reinterpretar el pasado en clave libertaria se efectuaban asimismo mediante la reproducción de artículos procedentes de periódicos de renombre dentro del basto universo de prensa anarquista47 como La protesta, Solidaridad obrera, o Cúlmine48. El acceso a los originales de esas publicaciones puede relacionarse con la difusión de actividades realizadas en espacios como la Federación Obrera Regional Argentina (FORA), la Federación Libertaria Argentina (FLA) o la BPJI, sedes de importante material de archivo anarquista y también puntos de distribución de fanzines.
La recuperación de esos elementos formados en el pasado pero aún activos en el proceso cultural del presente, incluye según Williams «experiencias, significados y valores que no pueden ser expresados o sustancialmente verificados en términos de la cultura dominante (…) vividos y practicados sobre la base de un remanente -cultural tanto como social- de alguna formación o institución social y cultural anterior»49. Rescatar nombres, sucesos y fechas pertenecientes a la tradición anarquista forma parte de un ejercicio de disputa del pasado, ante su omisión o negación deliberada.
Dicho ejercicio también incluyó la exposición y el cuestionamiento de acontecimientos más próximos temporalmente, parte de una memoria en construcción con respecto a los oscuros años posteriores al golpe de estado de 1976. Como coordenada transversal a todos los fanzines consultados, en efecto, la dictadura militar aparece de forma tácita o explícita, y se enlaza con posicionamientos y lecturas desplegadas sobre sucesos coyunturales. La conmemoración de fechas trágicas como La noche de los lápices50, es recuperada en varias ediciones que aluden a la impunidad con la que gozaban sus responsables51, asociándose con acontecimientos de escala local. El fanzine Kaos, oriundo de la ciudad de Olavarría, conmemoraba de esa manera los diez años del secuestro de veintiún jóvenes «[…] torturados y condenados por tribunales militares, padeciendo 6 años de cautiverio (…) los responsables todavía siguen sin castigo por la ley de obediencia debida»52. La alusión a dicha ley revela cómo la memoria edificada en torno a la dictadura es interceptada por hechos políticos contemporáneos, o de manera inversa, cómo el análisis de la realidad es atravesado por el espectro sombrío del régimen dictatorial. En ese mismo sentido, Juventud Perdida publicaba una extensa entrevista realizada a la Secretaria General de Madres de Plaza de Mayo, donde además de los 30.000 detenidos-desaparecidos, se denunciaban las leyes de impunidad y los indultos otorgados por el presidente Menem, rechazándose la intervención del ex represor Luis Patti en la provincia de Catamarca53.
Otros dos ejemplos ilustran cómo el pasado reciente se colaba en disquisiciones arrojadas sobre temáticas aparentemente inconexas, donde una crítica general al conglomerado mediático decantaba en los vínculos mantenidos entre la prensa y los militares: «[…] no denunciaron en su momento las torturas y demás violaciones de lesa humanidad (…) no publicaron en primera plana los secuestros, negociados y la falta de garantías constitucionales […]»54. Un último extracto condensa la vigencia que mantenía la dictadura como tópico relevante, señalando la diversa complicidad institucional en la ejecución de sus crímenes: «A los desaparecidos los entierran: LOS POLITICOS, porque firman la amnistía de los genocidas. LOS MILICOS, porque fueron los torturadores y asesinaron. LOS CURAS, porque fueron los que bendijeron a los torturadores. LOS PATRONES, porque fueron los que los denunciaron»55.
De Bakunin a Foucault: textos y pensadores recuperados
La segunda subdivisión efectuada en este primer bloque se compone de la divulgación de textos pertenecientes a autores y pensadores clásicos dentro de la tradición anarquista reproducidos de forma total y parcial en las páginas consultadas. Pensadores ampliamente reconocidos dentro del movimiento son en principio referenciados sin una relación aparente con el resto del material publicado, es decir, dentro del contexto de publicación del fanzine. Siguiendo a Annick Louis, este concepto designa los elementos que se encuentran en una misma página (escritos, ilustraciones), así como su vínculo con el resto del contenido publicado: los componentes materiales propios de la puesta en página de un texto, la cohabitación de tipografías, ilustraciones, otros textos, etc.56. En nuestro caso, advertimos dos formas distintas de presentar la reproducción de estos escritos, correspondientes por un lado a los fanzines anarco-punks y por el otro a las ediciones anarquistas.
En el primer caso, los textos solían formar parte de composiciones misceláneas propias de la estética punk, presentándose junto a dibujos o leyendas de distinto tenor. Las citas a teóricos y agitadores anarquistas, en efecto, aparecen dentro de un continuo de información yuxtapuesta, conviviendo con la difusión de noticias sobre la escena punk nacional e internacional, con la divulgación de entrevistas y el reporte de recitales, o las líricas de canciones. Resistencia en ese sentido, presentaba una extensa nota al cantante del grupo musical Black flag seguida por un artículo titulado «El individuo, fuente de energía revolucionaria». Éste explicaba sobre la mayor o menor preponderancia otorgada al individuo en las teorías de Max Stirner, Pierre-Joseph Proudhon y Mijaíl Bakunin, acompañada por las apreciaciones del grupo-colectivo anarco-punk Crass sobre el anarco-individualismo57.
En el mismo sentido, el fanzine Hasta morirla! exponía un recorte del artículo «Gobierno» de Proudhon, circundado por leyendas escritas a mano donde se difundían otras publicaciones de «prensa alternativa contra-información y cultura», junto a una frase del surrealista André Bretón, y la consigna «Protesta y sobrevive!»58. La divergencia entre ese fragmento y el resto del contenido de la página también se observa en Crucificados por el sistema, donde el mismo artículo de Proudhon coexistía con la reproducción de una carta firmada por Bartolomé Vanzetti en 1927, precediéndose de una entrevista al grupo musical «Detenido desaparecido»59. La crítica hacia toda forma de gobierno toma asimismo lugar en la publicación Dekadencia humana aunque como parte de la composición «Oprimir» del escritor Ben Kairus, recupendo un extracto de «Gobierno»: «Ser gobernado es ser vigilado, inspeccionado, espiado, dirigido, legislado, reglamentado, acorralado, endoctrinado (sic), predicado, controlado, valorizado, estipulado, censurado, mandado por seres que no tienen la ciencia de la virtud»60. La presencia múltiple de dicho escrito puede pensarse considerando el contexto de edición en el que se insertaban los fanzines, es decir, el espacio más amplio donde éstos se vinculaban61.
En cuanto a las ediciones anarquistas, presentan una diagramación y puesta en página diferente, con artículos y textos seleccionados bajo un mismo hilo conductor. La portada del primer número de La burra, en efecto, transcribe un fragmento de «Dios y el Estado» de Mijaíl Bakunin, seguido por un informe sobre la invasión de Estados Unidos a Panamá ocurrida en 1989, propia de «la historia de los Estados y los poderosos...»62, mostrando pertinencia entre las problemáticas abordadas.
A dicha diferencia se le añade la inclusión de autores contemporáneos y artículos firmados por los editores donde se explayaban de forma catártica sobre tópicos que excedían el temario anarquista tradicional. El egonauta de la feroz Nihilburgo, así, dedicaba su primera edición a disgregar en favor del anarco-individualismo y las micro-anarquías practicadas cotidianamente, con escritos y reflexiones alusivas. Un artículo firmado por un miembro de su staff se oponía a «los 'dueños' de la conciencia social», quienes la juzgan «[…] como adhesión a un sistema de valores entendido como único legítimo, sistema reivindicable como válido más allá del sujeto que lo sostiene […]»63. A dicho artículo lo prosigue la cita «Cuando el insurrecto comienza a creer que lucha por un bien superior, el principio antiautoritario deja de vacilar»64, del filósofo situacionista Raoul Vaneigem, redundante a las posiciones autoritarias denunciadas. La misma edición reproduce un debate entablado entre Michel Foucault y distintos intelectuales franceses: «Contra la sociedad global», así como un artículo donde un colaborador criticaba la psiquiatría y las modernas instituciones de encierro.
Asimismo, este tipo de ediciones introducen autores como Murray Bookchin, David Dickson o André Gorz, ampliando el registro y complejizando el análisis de sociedades posteriores al mayo del 68 y a la caída del muro de Berlín. En ese sentido, y sin dejar de lado reflexiones firmadas por Kropotkin, Bakunin o Malatesta, también se incluían consignas, afiches y citas de referentes del Mayo francés como Daniel Cohn Bendit o Maurice Joyeux. Esta tendencia se da en conjunto a la recuperación de exponentes del activismo estudiantil y la contracultura norteamericana de los años 60' como Paul Goodman, Mario Savio o Chester Anderson. Ambas inclinaciones muestran las inquietudes por pensar un tiempo donde el objetivo al cual dirigir la artillería revolucionaria se difuminaba continuamente, incluyendo obras de anarquistas de la segunda mitad del siglo XX como Daniel Guérin, Colin Ward, Iván Illich, o el local Christian Ferrer. De esta manera, la ampliación de los tópicos que incluían el desarrollo de tecnologías alternativas, el ecologismo social o la vida comunitaria en entornos sustentables, forman parte de un giro que, sin abandonar las perspectivas libertarias, intentó comprender de forma más sofisticada las sociedades complejas.
5. De lo individual a lo colectivo: emergentes de experiencias cotidianas y personales
Los próximos apartados conforman el segundo bloque trazado para analizar algunas de las reflexiones esgrimidas desde el plano de la experiencia práctica vivencial que dan preponderancia a la vida cotidiana y a distintos acontecimientos socio-políticos que la atravesaron. Con el propósito de rastrear dichas caracterizaciones, retomamos la noción de estructuras del sentimiento de Williams en tanto «[…] significados y valores tal como son vividos y sentidos activamente (…) una experiencia social que aún se halla en proceso […]»65, y que va más allá de la denominada «conciencia social objetiva».
Represión policial y crítica a la democracia representativa
Como apuntamos en otros trabajos66, la violencia policial y los remanentes represivos que operaban especialmente contra la juventud, conforman un elemento que destaca por su reiteración en los fanzines indagados, sin distinciones. La figura que durante la dictadura equiparaba joven con sospechoso pervivió luego de 1983 y se reconfiguró para extender su persecución y hostigamiento. Por entonces, un discurso erigido sobre la «seguridad urbana» justificó la presencia policial y la intervención punitivita del estado67, produciendo estereotipos-objeto de sospecha que incluían a jóvenes de clase media y popular que asistieran a conciertos de rock, que deambularan en las calles sin un destino definido, que bebieran cerveza en una esquina, entre otros68.
La popularización de expresiones como gatillo fácil, la aplicación de contravenciones, edictos policiales y la detención por averiguación de antecedentes, las razzias en recitales de rock, bares y discotecas, los asesinatos de Walter Bulacio, Maximiliano Albanese, o la masacre en Ingeniero Budge69, son reportados en nuestra fuentes como sintomáticos de la pervivencia de mecanismos represivos propios de la dictadura, generando el repudio en movilizaciones y manifestaciones varias70.
«Salir a la calle a divertirse» representaba un peligro para la integridad física de los jóvenes editores, destinatarios de violencia y persecución policial:
A ver señores manos contra la pared. Vos, pendejo de mierda ¡Abrí las patas! Documentos por favor. ¿A dónde vivís? ¿Qué haces tan lejos de tu casa? Vengo a un recital...-No, pibe, vos acá viniste a afanar [robar]. Subite al patrullero. -Pero, señor… -Dale la puta que te parió. Subite al patrullero que te vas a comer unos buenos gomazos' (…) NO SEAS INDIFERENTE (…) vos también podes aparecer muerto en una comisaría (…) SER JOVEN NO DEBERIA SER CONSIDERADO COMO UN DELITO.71
Al igual que la memoria en construcción en torno a los años de la dictadura, la presencia policial atraviesa nuestro corpus, emparentándose entre sí, y mostrando las fisuras del sistema democrático recientemente recuperado. Junto a testimonios como el citado, la disposición visual de imágenes o dibujos de efectivos policiales, o los múltiples relatos de sucesos alusivos a su irrupción en espacios de esparcimiento juvenil, muestran al contacto con la policía como un hecho cotidiano e indeseable. El reporte de un gig (recital) en Mar del Plata a principios de 1990, comentaba la intrusión de la policía bonaerense «[…] pidiendo documentos y agarrando menores (…) por un rato cerraron la puerta del lugar y no dejaron salir a nadie»72. Por su parte, el también marplatense La Contracultura exponía en sus dos páginas centrales un collage realizado con recortes de diarios cuyas imágenes mostraban operativos policiales y titulares de prensa superpuestos: «Imponente Razzia»; «otra Razzia monstruosa en Mar del Plata»; «más de 100 detenidos»; «Realizaron otra vez razzias gigantes»; «Seguridad, otro amplio operativo»73. Un último ejemplo lo constituye un extenso artículo titulado «Leyes policiales-su aplicación» en el fanzine Quien sirve a la causa del kaos?, donde se tipificaban las figuras legales aplicadas en la aprehensión de civiles, el tiempo que pueden permanecer demorados y cuáles son los recursos legales a presentar en esos casos. Junto a la averiguación de antecedentes, aparecen los edictos policiales como los «[…] que transforman hechos naturales en faltas: así controlan tu derecho de amar, beber, jugar, vestirte, hablar y moverte libremente […]»74. También se explicitan los casos apelables, la documentación a firmar en la comisaría y los procedimientos para presentar el recurso de habeas corpus, junto a instituciones y organismos de Derechos Humanos donde denunciar el abuso policial.
Las múltiples referencias a la policía se asocian a un sistema democrático percibido como endeble, teñido por la presencia fantasmagórica de la dictadura. Este cuadro de descreimiento se expresaba también en campañas que desalentaban la participación electoral dentro de los años electivos de nuestra periodización (1987, 1989, 1991 y 1993), mediante la contra-campaña «votá a nadie». La misma sostenía que en los comicios «[…] no se agota la participación popular»75, y que la democracia era un «[…] engranaje de este sistema, está creada para dominarnos sutilmente […»76. De esta manera se recomendaba «[…] no ir a votar o impugnar tu voto»77, una práctica de abstencionismo electoral ligada a la desconfianza en la democracia representativa, también asociable a la histórica crítica que el anarquismo realizó de la democracia burguesa.
Politizaciones sobre la esfera privada
Delineamos una última zona de análisis comprendida por las reflexiones que expusieron y discutieron prácticas ligadas a la «esfera privada», emergentes que en términos de Williams incluyen nuevos significados y valores, prácticas, relaciones y tipos de relaciones que configuran posturas alternativas o de oposición con respecto a la cultura dominante78. La familia nuclear, así, es una de las áreas relocalizadas dentro de la arena política, destinataria de múltiples críticas, tanto por el autoritarismo con que se ejerce la crianza y educación de los hijos, como por la estrechez de roles de género que homologan mujer con trabajo doméstico. La disputa por prácticas y espacios ignorados o colocados en segundo plano por el anarquismo o la izquierda tradicional, se transforma de ese modo en un ejercicio de enunciación que desde las páginas indagadas expuso la cotidianeidad y naturalización del machismo, la homofobia, el aborto clandestino, la división sexual del trabajo, los privilegios y desventajas de la masculinidad hegemónica, entre otras.
La denuncia de un recital donde «[…] las mujeres tuvieron que soportar la mierda machista […]»79, la reproducción de la novela de ciencia ficción «Los desposeídos» de la feminista Úrsula K. Le Guin cuyos fragmentos manifiestan la arbitrariedad en la división sexual del trabajo; la difusión de los «Derechos sexuales inalienables de las mujeres» junto a información sobre centros de ayuda a la mujer maltratada80, ilustran la denuncia de la posición socialmente desigual ocupada por las mujeres81. El artículo «El aborto ajeno» publicado en Caribdis, por ejemplo, reponía estadísticas de mortalidad materna para argumentar en favor de su legalización. La exposición de un tema perteneciente a «la vereda de lo privado», culmina denunciando la vigencia de un doble estándar cuya condena «[…] resulta por demás hipócrita al no dar el sistema respuestas jurídicas ni sociales al conflicto (…) en defensa aparente de valores tradicionales que se 'subvierten' en la intimidad […]»82.
La crítica a la masculinidad hegemónica dentro de relaciones de género socio-históricamente situadas83, también toma espacio en composiciones realizadas en tono personal. Aquellos atributos esencialistas que definen la normativa del «deber ser» masculino, son cuestionados en la publicación anarquista La burra del siguiente modo: «No comparto esa inclinación de algunos hombres a vanagloriarse de ser tan fuertes como un orangután o tan viriles como un burro...»84. En otro número del mismo fanzine un escrito titulado «Qué cosa es la virilidad (por una liberación sexual individualista)» reflexionaba sobre finalizar con mandatos que dictan «[…] la compulsión de ser activos, faloteístas, poderosos (protectores, proveedores de placer o sometedores) (…) ¿Liberación femenina? De acuerdo, pero ¿Y nosotros cuándo? […]»85.
El cuestionamiento de la división establecida entre los ámbitos público y privado, entre teoría y práctica anarquista, aplicaba también a las generaciones anarquistas previas, que «[…] en la vida pública vivían la anarquía, pero no (…) en su vida privada, sino que en ese tema prefirieron seguir con las tradiciones»86. El amor libre aparece entonces como alternativa a la «dominación y posesión» de los vínculos amorosos tradicionales, como «[…] decisión que debe ser tomada libremente por el individuo integrante de la pareja o grupo sexual...»87.
La politización de la vida privada, así, teñirá también las formas de relacionarse sexualmente, interceptadas de modo diferencial según los géneros, como indica el siguiente fragmento de 1993: «[…] las insertadas pornografías desde todos lados: televisión, revistas, etc. logran reprimir el verdadero sexo, el de la libertad (…) el machismo de la sociedad nos hace pensar que si un hombre tiene mil mujeres es un súper macho, y si una mujer tiene varios hombres es una prostituta que solo merece la muerte»88. La corrección o incorreción de las sexualidades se liga con la pornografía mediática, cuyos efectos performáticos regulan lo permitido/prohibido y estandarizan las prácticas sexuales. La alusión a la pornografía por su parte, permite postular cierta reconfiguración del denominado «destape» de los años 80', revelando una percepción distinta al clima de libertad política y sexual posterior a la represión y censura dictatorial89. En sentido la presencia de imágenes y textos con contenido erótico destaca en algunos fanzines editados entre 1986 y 1990, con dibujos o fotos de cuerpos desnudos, historietas con escenas de sexo explícito, referencias a hoteles alojamiento o gráficos varios con formas fálicas. La disposición de este tipo de material, frecuente en la producción gráfica de la época90, no obstante, comienza a disminuir en los números editados a principios de los años 90'. Dicha disminución, junto a las reflexiones relevadas, indican ciertas transformaciones que estaban operando en las formas de representar el sexo y la sexualidad, en las maneras de relacionarse sexo-afectivamente, así como la relevancia atribuida a la salud reproductiva y la necesidad de cuestionar los estereotipos de género, parte de prácticas, tipos de relaciones y valores emergentes.
6. Entramados de prensa alternativa: puntos de distribución y vinculación entre fanzines
Buscando las conexiones que unían a fanzines anarquistas y anarco-punks, en el primer caso Agitación A, La Burra, La Negra o El egonauta de la feroz Nihilburgo coincidían en sus puntos de distribución y eventos divulgados. Librerías como el Aleph (en Capital Federal y Avellaneda) y Biblos (ubicada a metros de la Facultad de Filosofía y Letras), los «kioskos de la calle Corrientes» (puestos de diarios y revistas de esa importante avenida porteña), la feria de libros de Parque Centenario (específicamente el «puesto heavy»), la Plaza Houssay frente a la Facultad de medicina, y la BPJI, constituyen nodos en común dentro de dichas ediciones.
Puntualmente la BPJI, además de facilitar la venta e intercambio de fanzines, se erigía como un espacio de encuentro y discusión política, reuniéndose los distintos grupos editores «[…] con todos los compañeros que quieran comunicarse personalmente con nosotros los viernes desde las 19 hs […]»91. De modo similar, en La burra cierto «Grupos editores anarquistas» difundía una invitación para «[…] la creación de reuniones periódicas de reflexión sobre la actualidad y anarquismo donde podamos encontrarnos, los compañeros y simpatizantes […]»92, en el día y horario citados. La intención de crear una «Relacionadora de Editores Anarquistas» convocada por ese grupo, dio forma a distintos encuentros durante 1991, interrumpidos de acuerdo a la omisión de su llamamiento en números subsiguientes93.
En las ediciones pertenecientes al universo anarco-punk, sus vínculos se presentan más difusos, interceptados por espacios underground donde sus editores participaban como músicos y/o audiencia. En ese sentido, una forma de rastrear sus conexiones es mediante la reiteración de eventos, personas y fanzines, destacándose el nombre de Patricia «Pat» Pietrafesa. Como bajista de los grupos «Sentimiento incontrolable» y «Cadáveres de niños», Patricia editó Resistencia por casi veinte años, así como Quien sirve a la causa del kaos? junto al cantante de «Todos tus Muertos», Fidel Nadal. Como referente histórica de la escena de edición under porteña, el nombre de Patricia se multiplica en los agradecimientos de fanzines como Agonía aktiva, Dekadencia Humana, La Contracultura o La Furia II.
En ese sentido, Desgracia permanente compartía en su primera edición una entrevista a «Cadáveres de niños», así como una serie de crónicas de recitales ocurridos en 1988 en Buenos Aires94, también reportados en El Pecador95. La reseña de otros fanzines o su agradecimiento permiten de este modo rastrear conexiones cuando se omitían datos de edición y distribución. Hasta morirla! así, reconocía la ayuda de «[...] La negra, La burra, Agitación, Ábrete camino, Escoria, Dekadencia humana (…) Fidel, Patricia […]»96, mientras que Dekadencia humana brindaba su apoyo a «[…] mis keridos/das de Hasta morirla zine, Patricia y Alacrán como siempre […]»97.
Las «noticias de Buenos Aires» solían ocupar páginas en fanzines editados en ciudades de la provincia, replicando las novedades llegadas por correspondencia: Kaos transcribía una carta fechada en 1987, junto al reporte de un recital del grupo «Sumo», y la reproducción de un artículo extraído de La Furia II98. La contracultura impreso durante el mismo año, difundía un reporte donde se detallaban los recitales ocurridos entre 1986 y 1987, así como las manifestaciones y fanzines producidos en esos años99. Los agradecimientos a «Patricia de Buenos Aires» junto a la dirección de Quien sirve a la causa del kaos?100, muestran el contacto trabado con la editora de Resistencia, donde se reponían los mismos sucesos101.
Además de «Pat» Pietrafesa, Luis «Alacrán» es también múltiplemente referenciado como difusor de las escena «fanzinera» anaquista y anarco-punk. Como feriante en Parque Centenario y editor del fanzine Rebelión rock, «Alacrán» y su «puesto heavy» ocupan un sitio clave en la divulgación de ediciones efectuadas dentro y fuera de Buenos Aires. El platense Crucificados por el sistema, en ese sentido, agradecía «[…] a Luis Alacrán, chicho, Ana María, Irving, FORA, Biblioteca José Ingenieros […]»102. Nuevamente, la BPJI aparece como núcleo que aunaba a los elencos de fanzines anarquistas y anarco-punks, punto de distribución y encuentro: Hasta morirla! invitaba a «Reuniones de reflexión sobre actualidad y anarquismo todos los viernes […]»103; mientras que Agonía aktiva a las «Jornadas antimilitaristas (…) Por la disolución de las fuerzas armadas»104.
Los puntos de difusión permitían la reproducción y circulación de fanzines, sea mediante vínculos y contactos establecidos a partir de la escena underground, o bien en espacios de participación y activismo como la BPJI. Tanto en ediciones anarquistas como anarco-punks, los espacios utilizados para su venta e intercambio solían superponerse, y constituían un elemento clave para su sostenimiento. Estas conexiones, entabladas muchas veces por intermedio de correspondencia epistolar, permitían el intercambio de información sobre las distintas escenas musicales, la realización de manifestaciones públicas y encuentros de reflexión, sobre las campañas antielectorales o contra el servicio militar obligatorio, entre otras iniciativas político-culturales. La presencia de nombres referenciados como difusoras/es y animadoras/es constituye también un factor relevante y, junto a la frecuencia en la mención de los mismos ámbitos de participación, daban forma a entramados subterráneos por donde circulaban noticias, libros, casettes, contactos, difusión de eventos de esparcimiento y activismo político, escritos y efemérides libertarias y, desde luego, fanzines producidos dentro y fuera de Buenos Aires.
Conclusiones
A lo largo de este trabajo intentamos reponer algunos de los tópicos que discurrieron entre las ediciones alternativas producidas durante un periodo temporal de transición en la historia reciente argentina, considerando tanto sus aspectos materiales como los vínculos entablados entre ellas. Por un lado, encontramos elementos residuales que respondían a la recuperación de exponentes y acontecimientos de la tradición anarquista presente entre siglos XIX y XX, entendidos como formas de disputar el pasado. En esa misma línea, sucesos como La noche de los lápices son rescatados para construir sentidos divergentes en torno al proceso de democratización que se estaba elaborando colectivamente, uniéndose a la denuncia de impunidad de sus responsables. La presencia omnisciente de la dictadura militar, así, también tomó parte en aquellos emergentes que desde la experiencia individual señalaban la pervivencia de mecanismos represivos que apuntaban hacia las juventudes de manera cotidiana.
La cita a teóricos y pensadores reconocidos dentro de la tradición anarquista, aunque se presentó de forma distinta en fanzines punks y anarco-punks, constituyó un recurso de divulgación y reflexión en torno a tópicos vigentes en la época: autoritarismo, formas de gobierno, individuo y sociedad, entre otros. La incorporación de filósofos y autores contemporáneos en las ediciones anarquistas, consideramos, muestra otras lecturas con las que contaban sus editores y colaboradores, ampliando el registro y complejizando las interpretaciones sobre las sociedades después del mayo francés y a poco de la caída del muro. En ambos casos, no obstante, el anarquismo propició el desarrollo de proyectos editoriales autogestivos, de producción y distribución propia, medios de expresión personal y divulgación política desde el cual intervenir en la realidad. La difusión de eventos, manifestaciones, encuentros de reflexión y activismos político-culturales por fuera de canales institucionalizados y partidarios, los constituyeron en herramientas que visibilizaron otras formas de intervención. En este marco, el concepto de estructura del sentir permitió aproximarnos a los modos en que los principios antijerárquicos del anarquismo se expresaron desde la práctica en la oposición crítica a valores y vínculos tradicionales, o a los mandatos y relaciones patriarcales.
Por último, los vínculos que estas ediciones trabaron entre sí permitían la circulación de información, la divulgación de perspectivas divergentes, la reproducción de imágenes de antiguos militantes ácratas y las fotografías de desaparecidos y desaparecidas por la dictadura militar, las noticias de los grupos punks de cada ciudad y la publicación de cómics e historietas que contaban historias irreverentes.
Finalizamos con una reflexión del sociólogo y activista Christian Ferrer, pues condensa las ideas que intentamos reponer en este trabajo, recuperada de las hojas fotocopiadas consultadas para componer estas páginas.
Del beatnik al ciberpunk, la contracultura ha recorrido un largo camino: una segunda generación, en los 80, eligió politizar las urbes antes que tomar el tren hacia el sur; se asoció a tecnologías mas mediáticas en lugar de peregrinar a katmanduescas mecas, descartando así la ingenua metafísica de Hair. La rebeldía fue el legado: desde el judío errante (nómade en la ciudad por excelencia) y en sucesivas reencarnaciones como contrabandista, bandolero, librepensador, poeta maldito, ácrata y punk, las tareas de Robin Hood han ido heredándose105.
Resumen
Main Text
1. Introducción
2. Transición y consolidación democrática
3. La prensa en la post dictadura y la edición de fanzines
Fanzines: características de un medio de edición desde los bordes
4. Coordenadas atávicas: entre la tradición anarquista en Argentina y la última dictadura militar
De Bakunin a Foucault: textos y pensadores recuperados
5. De lo individual a lo colectivo: emergentes de experiencias cotidianas y personales
Represión policial y crítica a la democracia representativa
Politizaciones sobre la esfera privada
6. Entramados de prensa alternativa: puntos de distribución y vinculación entre fanzines
Conclusiones