Aceptar que la vida del otro tiene sentido

Contenido principal del artículo

Autores

Ricardo Toledo-Castellanos, M.Sc.

Resumen

En este texto se ponen en contraste una concepción de lo político según la cual la guerra es la política por otros medios, y otra que se asienta en el principio de que una finalidad central de la política es evitar las guerras, que la guerra adviene cuando ha fracasado lo político. 


Desde la primera concepción, la decisión política por excelencia consiste en la configuración de los bloques amigosenemigos, para determinar los enemigos que el orden establecido debe esforzarse en perseguir. La guerra (posible, real, presente) tiene un sentido: ningún lazo político ni social tiene sentido sin ella. Pero, como lo hace evidente Jacques Derrida, las guerras se desarrollan hoy de manera particularmente inhumana, desacreditan al enemigo en el plano moral para hacer de él un monstruo que debe ser aniquilado, excediendo lo político. Odiamos al enemigo en la política y en la vida, y así, el odio hiperbólico al enemigo, la hiperpolitización, significa la despolitización de la praxis, ya que todos -aún los amigos- los que no manifiesten ese odio visceral al enemigo serán vistos como posibles enemigos, entonces no queda política sino sólo guerra. Para comprender esto estudiaremos un caso como el rostro del estado Colombiano, aplicando la estructura analítica del concepto de Rostridad propuesto por Gilles Deleuze y Félix Guattari. 


La pregunta clave es ¿Cómo se construyen, en la representación, amigos y enemigos? Desde la segunda concepción, la política traza los límites del desacuerdo político, para que no deniegue el sentido de la vida. Comprender su vida como fuente de experiencias significantes, para construir amistad vital, aún con nuestros contradictores, y en un momento dado, comprender al enemigo como una vida válida, que toma algunas decisiones, como nosotros, desacordes con los intereses de otros, y no como un agente del mal o una bestia que hay que aniquilar. 


La circulación y exhibición públicas de productos artísticos se propone como una contribución a la consolidación y difusión de las experiencias significativas más diversas de formas sociales y culturales. Desde ésta concepción la pregunta clave es ¿Cómo se desarticula la estructura del odio mortal hacia el enemigo, para articular la posibilidad de diálogo, negociación, convivencia?

Palabras clave:

Detalles del artículo

Licencia

Creative Commons License
Esta obra está bajo licencia internacional Creative Commons Reconocimiento 4.0.

Referencias

Deleuze, G., & Guattari, F. (1985). El antiedipo. Barcelona: Paidos. Deleuze, G., & Guattari, F. (1994). Mil mesetas (2 ed.). Valencia: Pre- textos.

Derrida, J. (1998). Políticas de la amistad. Madrid: Trotta.

Rawls, J. (1995). Teoría de la justicia (2 ed.). México: Fondo de cultura económica.

Read, H. (1982). Educación por el arte. Barcelona: Paidos.

Rorty, R. (1998). Derechos humanos, racionalidad y sentimentalidad. En Varios, De los derechos humanos: las conferencias Oxford Amnesty de 1993 (págs. 118-136). Madrid: Trotta.