La infranqueable identidad personal

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Autores

José Luis del Barco Collazo

Resumen

Una sensación de desasosiego afecta la conciencia social. En nuestro tiempo, fronterizo entre dos siglos, motejado de banal, insustancial y baldío, al que Robert Musil llama "inanimado desierto", todo parece desmoronarse. Lo sólido se evapora, lo estable se hace mudable, se vuelve inseguro lo firme. Nada soporta la arremetida de la marea disolvente y apenas queda en pie un puñado de certezas. El término empleado para nombrar la manía desintegradora es "deconstrucción". El inelegante barbarismo, como vicio del lenguaje, lo define la Academia Española de la Lengua, se ha convertido en el lema de una nueva propaganda. Su mensaje es demoler lo construido hasta ahora y reconstruirlo sobre bases nuevas. Instituciones, organizaciones, formas de gobierno, estructuras económicas y principios morales han de hacerse añicos y saltar por el aire. El hombre será también, como el fabricado en una retorta en el Fausto de Goethe, un objeto de diseño de la ingeniería social. El plan de 'recreación' humana consiste en la abolición de las barreras naturales. No hay naturaleza que no quepa traspasar. Toda se fundirá y refundirá en moldes nuevos, como el herrero el metal, la ingeniería deconstructi.va. El primero en sufrir la invectiva es el cuerpo humano. Se ha rebajado a la condición de armazón auxiliar que se puede rehacer con la ayuda de las prótesis, ha dejado de ser el escenario donde se representa la epopeya de un ser personal, se ha olvidado que es posada terrenal de una persona, se ha omitido que a otra le correspondería otro, y se pretende recomponer según las directrices del mito enloquecido de la eterna juventud. Tras el escenario y la posada, parece cerca la hora del protagonista y el inquilino. La ideología deconstructiva, nostálgica de utopías de mundos felices, postula el desvarío de fabricar a capricho al ser humano. Cree, como N ozick, que el supermercado genético abastece de las piezas para producir hombres a la carta. La excéntrica fantasía conjetura que la entraña de cada quien, la persona irrepetible que es cada uno, podrá elaborarse a voluntad. Es susceptible, como cualquier maquinaria, de montar y desmontar.

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